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El mayordomo

Rajoy vs Rubalcaba: dos políticos dos estilos

Noviembre 15, 2011

Antes de nada quiero pediros disculpas por haber fallado por primera vez en estos tres años a nuestra cita de los lunes. A todos los que me habéis escrito preguntando por si me había ocurrido algo solo comentaros que debido a la presentación de mi libro el pasado lunes no pude encontrar el tiempo necesario del que requiere la redacción de uno de nuestros artículos. 

Hoy ya nadie pone en entredicho la importancia de la imagen en las relaciones personales y profesionales. Todos emitimos sentencias sobre personas con las que no hemos compartido ni un minuto de nuestro tiempo basándonos muchas veces solo en una determinada manera de vestir. 

Últimamente una de las preguntas que más insistente se me ha realizado y que destaca sobre todas las demás es la referente a la manera de vestir de los candidatos a la Presidencia del Gobierno. 

Si durante el reciente debate entre el Sr. D. Mariano Rajoy y el Sr. D. Alfredo Pérez Rubalcaba hubiéramos dejado la televisión muda los primeros segundos del mismo y si, dejando al margen las consideraciones políticas de cada uno de nosotros, tuviéramos que haber decidido a quién entregar nuestros ahorros para que nos lo administrara, sinceramente creo que la inmensa mayoría hubiera escogido al Sr. Rajoy. Y esto es sencillamente porque su aspecto más cuidado daba a entender que se trataba de un señor con mayor éxito profesional. Esto es una muestra clara de lo importante que resulta la imagen exterior. 

Ninguno de los dos candidatos pasará a la historia por vestir de una manera elegante. Más bien ambos candidatos destacan por su más que descuidado atuendo. Es una pena que estos dos señores no se den cuenta que con su persona no solo se están representando a ellos mismos sino también lo están haciendo al país que quieren liderar. Tanto el Sr. Rajoy como el Sr. Rubalcaba obvian la máxima de que uno debe vestirse para los demás y siempre igualmente conforme el puesto que desempeñan. 

Nadie les está pidiendo que copen las portadas de las revistas de moda. Pero de ahí a que nos representen con ese aspecto tan descuidado, aburrido y arrugado, va un mundo. 

Los malditos mocasines y el traje 

Si bien en alguno de los puntos de sus políticas parecen claramente discrepar, sobre lo que coinciden totalmente es en hacer acompañar a sus trajes de unos horrorosos mocasines. Esta práctica tan tristemente extendida entre no pocos caballeros de este país deja en evidencia su poco interés y nulo gusto a la hora de vestir. Quién sabe si esta práctica es obligatoria entre los Presidentes de este país ya que tanto el Sr. Zapatero como el Sr. González y el Sr. Aznar también abusaron de este zapato de sport. Aunque es de justicia admitir que al menos el Sr. González y el Sr. Aznar cuidaban el resto de su indumentaria con más cuidado que lo que hacen los candidatos a sucederles en el puesto. 

Aprovechando esta columna me gustaría preguntar a los asesores de imagen del PP y del PSOE cómo alguien que viste unos mocasines, por cierto algo ya maltrechos, puede dar una buena imagen de su país.
 
Los trajes de los candidatos 

Aunque en ciertos medios se comentó que el traje que vestía el Sr. Rajoy en el debate era de sastre, esto no es cierto. Si mi memoria no me falla, no recuerdo a ninguno de los candidatos vistiendo un traje de sastre; al menos durante este tiempo que han estado de candidatos. 

Y esto explica, entre otras cosas, el porqué la imagen que me viene a la memoria al evocar a ambos candidatos es la de dos señores que visten chaquetas donde se desboca el cuello o pantalones que descansan más que holgadamente en el zapato. 

Aunque los trajes de color gris favorecen más al Sr. Rajoy, este abusa cada vez con más frecuencia de los trajes color azul marino y, exceptuando sonrosas excepciones, como la noche del debate, el corte de los trajes del Sr. Rajoy está claro que no saca lo mejor del candidato. Con su estatura y porte alguien le podría enseñar a presentarse con un atuendo algo más cuidado ante las cámaras; atuendo que solo beneficiaría a la imagen que proyecta al exterior. 

Por su parte, el Sr. Rubalcaba tampoco se caracteriza por ser un prodigio de elegancia y con la elección de sus trajes queda patente que la correcta hechura y sus trajes no se llevan muy bien. Alguien le debería preguntar al Sr. Rubalcaba qué ve exactamente de atractivo en esos trajes dos tallas grandes y de enormes hombros. 

Es tal la desproporción de los hombros de su cacheta con su físico que hay ocasiones donde su rostro da la sensación de ser mucho más estrecho de lo que verdaderamente es. Igualmente, una persona donde su estatura queda en evidencia frente a la de su rival, debe intentar si no aparentar ser más alto sí al menos no ser todavía incluso más bajo. El corte más que generoso del largo de la chaqueta del Sr. Rubalcaba así como el de su pantalón ofrecen una foto de un caballero que además de vestir bastante desaliñado también aparenta ser más bajo de lo que verdaderamente es. 

Las camisas y complementos de los aspirantes a Presidente del Gobierno 

Si bien tanto el Sr. Rubalcaba como el Sr. Rajoy cada día comparten más sus gustos por las camisas lisas unicolor, es cierto que el primero las alterna con una variedad interesante de camisas a rayas. El Sr. Rajoy por su lado suple el aburrimiento de sus camisas alternado el puño sencillo con el puño doble. 

Las corbatas del Sr. Rajoy hasta bien recientemente cobraban, por sus desacertados colores, un protagonismo excesivo o, en el mejor de los casos, destacaban por lo mortecino de sus colores. Hoy sin embargo, escoge corbatas de azules más alegres cuyo contraste con el blanco de sus camisas consigue transmitir tanto el color de su piel y de su pelo como el contraste de los mismos a su ropa con gran acierto. Por su lado el Sr. Rubalcaba prefiere corbatas a rayas que favorecen bastante su contenida estatura. 

Decía el Conde de Chesterfield que “el estilo es el ropaje del pensamiento; y un pensamiento bien vestido, como un hombre bien vestido, se presenta mejor”. Por ello recomendamos encarecidamente a nuestro futuro representante, sea el que sea, que por favor recuerde que su persona y su atuendo, nos representarán a todos los españoles tanto dentro como fuera de nuestras fronteras y que no pasaría nada si cuidara la elección de su ropa con mayor esmero. 

También queremos recordarle al futuro presidente que lo primero, y muchas veces lo único, que de él verán millones de personas en todo el mundo será una foto donde la expresión de su rostro así como la ropa allí fotografiada serán la única pauta de enjuiciamiento sobre la que se basaran muchas de las críticas positivas y negativas que de ellos se harán. 

Si recordamos a John Fitzgerald Kennedy seguro que nos viene a la cabeza la imagen de un señor bien vestido y no por ello de un hombre presumido o demasiado preocupado por su aspecto. JFK es la prueba fehaciente de que no es necesario vestir como un desaliñado para conectar con tu gente y representar correctamente a tu país. 

Jeeves 

elmayordomo@extraconfidencial.com