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Otras opiniones

Rajoy presenta su candidatura al sillón del moribundo Zapatero

Julio 14, 2010

La contundencia del jefe de la oposición en el Debate político que cierra el curso político y el deambular como boxeador groggy del presidente Zapatero confirma lo que cualquier ciudadano español informado sabe: que esto no tiene más recorrido.

Rajoy le propinó, con elegancia y mesura, eso sí, tal mandoble de golpes al mentón del asfixiado Jefe de Gobierno que tengo para mí que la famosa capacidad de supervivencia del leonés no le servirá para lo que resta de Legislatura si es que esta no se disuelve a la vuelta de las vacaciones oficiales.

El jefe de la derecha atacó con lo que más destruye al adversario: las contradicciones, las idas y venidas sin fuste, la confusión que conlleva todo el desmadre gubernamental del momento. En definitiva, esa imagen de veleta movida por todos los vientos sin saber a ciencia cierta por dónde le da al aire.

Lo tenía fácil Rajoy porque a estas alturas del sainete ZP ya no puede engañar a nadie: el Presidente de lo social se está demostrando como el más antisocial de todos, precisamente porque es un mal gestor. Punto y pelota.

Hábilmente no quiso mojarse en temas concretos, pero si dibujó un nuevo panorama para el crecimiento económico basado en la confianza en gestores que sepan, al menos, que dos y dos son cuatro.

Golpes a las partes pudendas

El jefe del PP atacó donde más duele: los sectores sociales que generalmente apoyan a la izquierda, trabajadores por cuenta ajena, pensionistas, etc.…Es ahí donde se juega el partido en las próximas –y quizá adelantadas- elecciones generales.

Se recreó en la suerte hasta el punto de sacar de quicio a la persona que le ha ganado en dos ocasiones.

Bien es cierto, que Zapatero, sumamente hábilmente, recuperó el discurso “español”, dispuesto a inmolarse por los intereses del país. Otra cosa es que alguien se lo crea. Quizá el esplendor de La Roja le haya convencido de que representa en el poder a la más vieja nación del mundo.

Y también porque se lo habían escrito los carísimos asesores que pagamos todos.

Rajoy, siguiendo el discurso arriolista (Pedro Arriola), no le concedió ni un ápice de confianza a un presidente moribundo pero que todavía no ha estirado la pata.

En un artículo anterior en este mismo Extraconfidencial.com reconvenía modestamente al jefe de la derecha que sólo desde el centro –que no es en modo alguno debilidad o timoratería-, se llega al poder de la Nación.

Rajoy escogió este camino en el Debate sobre el Estado de la Nación. Por eso digo que presenta cartas credenciales para llegar a Moncloa.

Ese es el camino. Pero líbrese, por Dios, de acompañantes innecesarios y ultras.

Los “hooligans” nunca llevan al Olimpo.

Graciano Palomo es periodista, analista político y Editor de Ibercampus.es