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No me moverán

¿Rajoy planta cara a Merkel?

Enero 28, 2013

Pasaron los tiempos de Merkajoy, aquellos en los que España seguía fielmente las insinuaciones de la Cancillera alemana Era cuándo se temía que el rescate iba a ser necesario e inminente. La economía española se medía en la prima de riesgo y el Gobierno de Madrid era prisionero de las decisiones del BCE.

Ahora el peligro del rescate está lejano y no se considera necesario. La prima de riesgo, aún alta, ha dejado de ser la noticia de portada. Recordemos cuando llegó a los 600 puntos en verano del año pasado. El déficit público está encauzado, aunque aún sea necesario ajustarlo más. La confianza de los inversores internacionales en España se recupera. Por eso, la preocupación del Gobierno pilota hacia el otro gran problema: el desempleo. Es el momento de abordarlo. Los casi seis millones de parados de la EPA del IVT de 2012 obligan al Gobierno a tomar medidas para impulsar el crecimiento y crear trabajo. Medidas de política económica interior y medidas de política exterior.

Alemania como motor europeo
 

En política europea la lucha contra el desempleo español pasa por el consumo centroeuropeo. Si nuestro crecimiento sano debe proceder del tirón de la exportación, una de las formas es aumentar el consumo de nuestros clientes. Los más importantes son los europeos. Por eso, Rajoy quiere que la política monetaria europea sea expansiva, que anime al crédito y al consumo, nos compren e inviertan aquí. 

Pero Merkel no está de acuerdo. Alemania siempre ha sido prudente con las políticas expansivas. Su memoria histórica se lo dice: fue la hiperinflación entre las dos grandes guerras la que favoreció la subida del nazismo. Su economía está basada en la exportación y la inflación corroería su competitividad. Su desempleo está muy bajo y la deuda soberana germana barata; no le hace falta consumo interno, aunque se haya relantizado su crecimiento en el último trimestre. Además, la Cancillera tiene elecciones el próximo otoño y su imagen de dama de hierro, que manda en la UE,le da popularidad. Decir nein a las propuestas de los derrochones del sur le da votos.

Chile el escenario de la discusión

La reunión Unión Europea/América Latina de Chile de este fin de semana ha sido el escenario de la discusión. No se puede decir que Rajoy jugase en casa. Pero, de todos los escenarios extranjeros posibles es de los más favorables. No tenemos ningún contencioso con el país austral, al contrario que con Argentina. Las empresas españolas están sólidamente instaladas en su territorio y Piñera, su presidente, coincide en bastantes ideas con el Gobierno español.

Rajoy ha podido desplegar en Santiago una de las fortalezas de nuestra política exterior. La que nos da la historia y el idioma: nuestra fluidez de relaciones con muchísimos de las naciones americanas. Con las que, incluso, cuando hay conflicto, como en Argentina o Bolivia, las relaciones de fondo son sólidas.

La impresión ha sido tal que Merkel ha aconsejado a España buscar sus clientes en Latinoamérica !Cómo sí no lo supiéramos¡ Llevamos más de treinta años invirtiendo allí. España ha mostrado en Chile lo que hace tiempo no le dejaban las circunstancias: que su importancia internacional excede con mucho a la que le reconocían los dirigentes europeos en la época de los Gobiernos de Rodríguez Zapatero. Por algo podemos afirmar que Rajoy, está vez, ha plantado cara a Merkel ¿Servirá para algo?

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE. Director del Executive MBA, Madrid.