Menú Portada
Atando cabos

Rajoy pasa al ataque

Junio 25, 2012

En tan sólo una semana han ocurrido cosas que colocan a Mariano Rajoy en una posición semi-dominante en Europa que ni él mismo se esperaba. El tiempo nos dirá si esa posición y actitud es permanente, pero desde luego, tanto en contenido como en imagen, la cumbre del G-20, la cita empresarial en Brasil, y sobre todo, la reunión en Roma, han colocado de repente a Mariano Rajoy en un puesto destacado internacionalmente. Era el objetivo del Presidente español: pasar al ataque. Mover ficha lo más rápido posible ante la situación de emergencia que viene padeciendo nuestro país.

En tan sólo cinco días, Rajoy ha tenido más citas internacionales, reuniones bilaterales, teleconferencias y citas multilaterales que en los ocho años anteriores. Un precipitado salto a la primera línea que terminó con la cita de Roma, con esa fotografía de las cuatro economías más importantes de Europa, Alemania, Francia, Italia y España.

Pero lo asombroso, de momento, es que no sólo han sido citas, reuniones o fotografías sino que las últimas y principales reivindicaciones de Rajoy sobre el euro, Europa, la ayuda a la banca, etc, han aparecido negro sobre blanco en las conclusiones de dichas reuniones. En el informe final del G20 se habla de la necesidad de avanzar hacia la unión fiscal y bancaria. Se expresa también la conveniencia desligar el riesgo bancario del riesgo soberano. De forma sorprendente dos de las principales reivindicaciones que Rajoy expresó por carta dirigida al Presidente del Consejo europeo, Herman Van Rompuy, y al Presidente de la Comisión, Durao Barroso. Si en la próxima reunión de Bruselas se consigue avanzar en estos aspectos, el éxito, al menos en ese aspecto, sería incuestionable. 

De ser el alumno más aventajado de Merkel se ha posicionado sin inmutarse a lado de Hollande y Monti con el apoyo de Obama.

Y todo ello, como decimos, en una semana que empezó bastante mal. Rajoy llegó a Los Cabos (México) para participar en su primer G-20. Era un estreno muy complicado: España está en boca de todos, y no para bien. Al llegar a su hotel de lujo se mostró eufórico: “Lo de Grecia es una buena noticia para España y para el euro”. Pero las cosas empezarían a torcerse enseguida. La prima de riesgo llegó casi a los 600 puntos y la Bolsa se desplomó. La “buena noticia” no había funcionado. Las dudas sobre el rescate bancario español pesaban más.

Pero todo empezó a cambiar. El G-20 en vez de una encerrona para España lo fue para Merkel. Todos, Obama y el FMI, le exigía a la Canciller un giro para no frenar la economía mundial. Y en este momento, sin inmutarse, Rajoy tuvo la habilidad diplomática de alinearse con Hollande y Monti, con el apoyo de Obama y sin que lo note demasiado Merkel. Algo muy complicado, pero que de momento está consiguiendo el Gobierno español. Tal y como nos reconocía una persona muy cercana al Presidente del Gobierno “nos toca quedarnos en posición Tao“. Equilibrio diplomático haciendo saber, eso sí, que nuestra principal aliada “ya no nos vale“. El resultado de la nueva estrategia se verá en la cumbre en Bruselas.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio