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Otras opiniones

Rajoy, la derecha democrática o la ultra: tú eliges, el triunfo o el averno

Julio 11, 2010

– Una derecha liberal, moderna y democrática no entrega sus decisiones a la jerarquía eclesiática, ni al empresariado más cavernícola, ni a los poderes integristas que cada vez andan por aquí más envalentonados.
– Una derecha moderna y con posibilidades de Gobierno no tiene, en cualquier caso, como aliados mediáticos a grupos ignotos, montados al socaire de pelotazos y chantajes y que defienden a una minoría muy minoritaría de la sociedad española.
– Una derecha democrática y limpia no acoge en su seno a personajes como Camps, Matas, Fabra, Conde, Agag y demás compañeros del trinque estén imputados o no.
– Una derecha con vitola de exportabilidad no se acuesta con los empleadores más sinvergüenzas ni da pábulo a “emprendedores” del corte de José Manuel Entrecanales, tal y como hizo en su día José María Aznar con los famosos Albertos.
– Una derecha con posibilidades de triunfo no jalea a los que aplauden el asesinato de los poetas de la Guerra Civil, ni se opone a que se homenajee a Federico, ni a Miguel Hernández.
– Una derecha creíble y presentable no abomina del aborto, del amor libre, del amancebamiento y luego se va a rendir pleitesía al Papa con la “compañera” como ha hecho Nuñez Feijóo. Se va a ver al Papa, sin mantilla ni leches y se le habla claro de quién te acompaña.
– Una derecha liberal, acompañada de una troupe mediática limpia, no le adjunta concesiones, ni contratos bajo manga y, sobre todo, escupe a cuanto corrupto anida en sus filas.
– Una derecha con posibilidad de representar al conjunto del país mediante una mayoría en las urnas utiliza argumentos políticos en lugar de insultos, descalificaciones y exabruptos. Para brutos ya está la izquierda.
– Una derecha liberal y democrática debe dejar claro desde principio a fin que está con la CONSTITUCIÓN y que cualquiera de sus acompañantes que se le junte (caso de INTERECONOMÍA sin ir más lejos) que intente dinamitar el más claro texto de convivencia entre españoles será arrojado a las tinieblas exteriores.
– Una derecha moderna, Rajoy, debe demostrar que las decisiones se toman en el puente de mando del partido no en las sacristías, ni en la CEOE, ni en los cuarteles generales de los Legionarios de Cristo o del Opus Dei.
– Una derecha con posibilidades de triunfo ante el pueblo español debe tener claro que abomina de la extrema derecha en ejercicio, de sus agresiones y excesos y, naturalmente, de todos sus palmeros.
El resto, querido Mariano, no hará otra cosa que mandarte directamente al infierno. Y no has llegado hasta aquí para inmolarte. Sabes sus nombres, sus intereses, sus cloacas y sus madrigueras.
¡Fumígalas! Por tu bien, el del PP y por el interés superior de España.

Graciano Palomo es periodista, analista político y Editor de Ibercampus.es