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Atando cabos

Rajoy “embarcenado”

Febrero 10, 2013

Hasta el momento todo ha sido debate político, debate de opinión pública. Subido de tono, exagerado, desagradable, desgarrador, pidiendo dimisiones, ofreciendo una imagen lamentable, como si en España no existiera Gobierno, dando la sensación de que se destrozaba todo. Pero desde hace unos días, el debate político ha dejado paso a la acción judicial. La fiscalía anticorrupción está haciendo su trabajo. Y además lo está haciendo rápido. Dejemos que los expertos hablen.

Hasta que eso se produzca, lo de los papeles-fotocopias de Bárcenas, es una cuestión de fe. O se cree, o no se cree al presidente del Gobierno. Es llamativo ver y escuchar a un presidente del Gobierno enfrentado a unos papeles-fotocopias. Lanzando un órdago y anteponiendo su palabra y su honestidad a la publicación de dichos papeles. Muy seguro debe estar Mariano Rajoy. Muy atado debe tener todo para lanzar ese reto. Su palabra contra la del diario El País. De momento, y confiando en que sea Justicia y la Fiscalía la que determine la verdad, los datos están llenos de incongruencias y contradicciones.   

Dudas razonables que tendrán que aclarar los jueces y fiscales

En primer lugar se trata de un manuscrito apócrifo. Hasta que no tengamos a las pruebas de caligrafía a la que se ha sometido Bárcenas, estamos hablando de un manuscrito fotocopiado sin autor conocido. Esta es la duda menos sustentada ya que todos los peritos caligráficos consultados por diferentes medios de comunicación han coincidido en que esa es la letra de Luis Bárcenas.

En segundo lugar, no hay constancia de los originales. Siendo la letra de Bárcenasn coinciden en que son necesarios los documentos originales para elaborar un estudio cien por cien fiable. Y sobre todo para conocer si los papeles fueron elaborados de una sola sentada, si el tipo de papel y de tinta es el mismo 18 años seguidos.

En tercer lugar, y esta me parece la duda más razonable, es la de la mezcla del contenido. En los supuestos papeles-fotocopias se mezcla la presunta contabilidad B del PP con la contabilidad oficial, o con partidas que coinciden con la contabilidad A. ¿Es normal que alguien apunte unos supuestos ingresos en negro con otros perfectamente legales? En principio, nunca un movimiento que queda registrado en la contabilidad oficial de una empresa o de un partido político, tiene también reflejo en una contabilidad oculta.

Y en cuarto lugar, la propia veracidad del contenido. Los balances publicados por el diario El País son sólo 14 folios para abarcar casi dos décadas de contabilidad. Los papeles-fotocopias comienzan en el año 1990 y terminan en 2008. Pero hay una laguna importante: no están los ejercicios de 1993, 1994, 1995, y 1996. Esta ausencia no ayuda en nada a la credibilidad del conjunto de los papeles.

En cualquier caso todo esto corresponde investigarlo y sacar sus conclusiones a la Fiscalía Anticorrupción. De ser ciertos el Gobierno y su Presidente van a tener un problema. Pero si se revelan falsos, el problema es de quienes le han dado credibilidad informativa y política. Pero aun así, y por injusto que sea, la mancha acompañará durante mucho tiempo a Mariano Rajoy. El mal ya estaría hecho. La presunción de culpabilidad, y no de inocencia, triunfaría de nuevo. El Gobierno, en ese caso, debería actuar a la ofensiva. De lo contrario Rajoy quedará “embarcenado” hasta final de legislatura.   

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio