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Atando cabos

Rajoy colgado de la brocha

Septiembre 24, 2012

En la última campaña electoral de elecciones generales, Mariano Rajoy comentó en privado, tres días antes de la jornada electoral, que su objetivo a corto plazo era evitar que España fuera rescatada e intervenida. Que eso sería un fracaso, y que haría todo lo posible para evitarlo. Han pasado 10 meses y en eso sigue el presidente del Gobierno, aunque más cerca del precipicio que nunca. Algunos se empeñan en ver a Rajoy colgado de la brocha del rescate, pero estos tres meses que quedan del año son claves para el futuro inmediato de nuestro país y del propio Mariano Rajoy.

Lo pinten como lo piten, la humillación y el estigma político que supondría pedir un rescate, no sería recompensado ni por las posibles, aunque dudosas, consecuencias positivas de pedirlo. La cuarta potencia económica de la zona euro no puede pedir un rescate mientras existan otras posibles soluciones o posibilidades. Rajoy debe pelear y luchar hasta el final porque, además, no está demostrado, más bien lo contrario, que pedir un rescate solucione la situación. Sólo basta mirar los ejemplos de Grecia, Portugal o Irlanda. Fueron rescatadas, y hoy están peor que antes. ¿Resulta realmente positivo para el euro que la cuarta economía de la zona euro, o la tercera en el caso de Italia, pidan un rescate total? Los mercados, quizá, volverían a cebarse con la debilidad de una moneda que rescate tras rescate no termina de ofrecer una solución definitiva.

Además, España, en realidad ya está actuando como si hubiera sido rescatada. Desde el primer momento, desde que Rajoy tomó posesión de su cargo se propuso ser el “alumno aventajado” en Europa. Reformas, recortes, y cumplimiento del déficit, convertido casi en una obsesión. Hemos aplicado las tan traídas y llevadas “condiciones” sin ser rescatados. Perfecto. Esfuerzo preventivo. Cumplimiento de nuestras obligaciones para salir de la crisis a pesar de la contestación ciudadana. Pero, si a todo ello añadimos un rescate controlado por una troika (agentes externos) con nuevas y más duras condiciones, el desastre sería total.

La hoja de ruta del Gobierno para no pedir el rescate

Los cálculos son difíciles, atrevidos, pero posibles. El Gobierno, al día de hoy, no quiere pedir más ayuda, y su poder de convencimiento pasa por los siguientes pasos:

 

1.    Septiembre. Presupuestos Generales para 2013. De nuevo serán unos presupuestos restrictivos, plagados de recortes, donde las únicas partidas que subirán serán las pensiones y la del pago de la deuda. Los presupuestos los presenta el Gobierno a final de este mes.

2.    Octubre. Plan de Reformas. También mirando a Europa. El Gobierno presentará en el Consejo europeo de principios de octubre un nuevo plan de reformas estructurales y hará balance de las aprobadas hasta ahora. 

3.    Noviembre. Es el mes señalado para que lleguen los 100.000 millones de euros de ayuda a la banca. Una inyección de capital que, sin duda, aliviará bastante.

4.Diciembre. Cumplimiento del déficit. Es lo más difícil. Pero si el Gobierno logra llegar al Consejo europeo de diciembre diciendo que España y todas sus comunidades autónomas han cumplido el déficit fijado para 2012 el éxito sería innegable. Y a partir de este momento desaparecería el fantasma del rescate. 

Son condiciones autoimpuestas. Difíciles, muy difíciles, pero lo único que, al día de hoy, nos salvaría de consecuencias nefastas. El Gobierno tendrá que luchar también contra quienes quieren verlo fracasar y colgado de una brocha sin reparar en lo mucho que está en juego. Dentro y fuera de España. Dentro con una oposición que ha decidido no arrimar el hombro a pesar de observar las consecuencias negativas, no para el Gobierno, sino para toda España. Y fuera, porque algunos países, que se llaman socios, quieren ver a España como “experimento de sus experimentos“. Quieren ver a Rajoy como ratón de laboratorio para ver que ocurre con los mercados si España pide el rescate.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio