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Otras opiniones

Quizás sea mejor que nos golpeen más fuerte

Mayo 15, 2014

CONVIVENCIA PROLONGADA

       ¿Te importa subir el volumen un poco? No alcanzo a oírlo.

       ¡Claro que no alcanzas! No sólo te estás quedando sordo, también inválido. 

Así le decía la señora Paquita al señor Pepe después de cuarenta años de casados. No obstante, lo que les pasaba por la cabeza a cado uno, por suerte no alcanzamos a oírlo ninguno.

ATRACCIÓN

       ¿Inquieta? – dice él, muy galante.

       ¿Por qué? – responde ella sin quitarle ojo.

       Estás tirando el café de la taza con el menear de la pierna.

       ¡Ah! No había visto los cafés.

       ¿Ciega entonces?

       Sólo obnubilada con tus encantos de Don Juan Saimaza.

PAISAJES

El azafato se inclinó para escuchar a la señora. Desafortunadamente estaba sentada en la fila de en medio y había una joven de tez oscura con un espléndido escote en el asiento del pasillo. Según acercaba el rostro a la señora, contempló las curvas de la joven, mientras le decía perdón. El avión se balanceó inesperadamente y el azafato perdió el equilibrio. Su mano dio un giro en el aire buscando apoyo. Al no encontrarlo, fue a parar recostado sobre ambas mujeres. Hubo gritos y desaires. Luego calma otra vez. 

Le encantaba su profesión. Conocer gente distinta y ver exóticos paisajes, a veces incluso sin salir del avión. 

COCA

Clandestinidad a la luz del sol. Este astro ya no es quien solía ser, capaz de imponer autoridad a los más osados, para que desempeñen sus quehaceres delictivos bajo la complaciente luz de la luna. Se ha perdido el respeto. La coca pasa de mano en mano, entre cliente y proveedor, a cualquier hora del día. Circula entre nosotros como el aire respiramos, como las tarjetas de presentación que intercambiamos, como los billetes y las monedas de cambio. Es una sustancia cohesiva, aunque con el tiempo, destruye al huésped. Irónicamente, aquello que une, separa.

VOCACIÓN

Le insultaron para que se marchara. Fue desacreditado en público. Incluso le golpearon con un palo. Pero mantuvo la compostura externa. Las dudas acerraban su mente, asaltando sus pensamientos, ¿por qué quedarse en un lugar donde no era bien recibido? Aguantó un poco más para finalmente ver que era parte de una prueba para comprobar si de verdad quería hacerlo, si estaba decidido. Así que finalmente fue admitido en la escuela.

¿Y para los que no lo tenemos tan claro? Quizás sea mejor que nos golpeen más fuerte.

© Javier González Cantarell