Menú Portada
Mensaje en una botella

Quiero ser controlador

Enero 14, 2010

“Niño, hazte maestro”. Esta recomendación de mi Madre, cargada de sabiduría, cobraría una nueva dimensión en la actual época de crisis económica y sería sustituida por un contundente: “Niño, hazte controlador”.
 
Desde que oí desvelar al ministro José Blanco cuánto cobra un controlador aéreo, vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero… por prepararme unas oposiciones a vigilante del cielo. “Una profesión en auge y bien remunerada”, proclama una de las páginas web que he encontrado al acecho de aspirantes al título. En estas páginas descubres todo un mundo de posibilidades para forrarte a cambio de currar unas horitas al mes. O sea, lo mismo que hace un maestro, pero cobrando quince veces más y sin tener que aguantar a alumnos que te toquen los… controles aéreos.
 

¿Hay alguien que no quiera ser controlador?

 

Los centros especializados en ayudarte a preparar estas oposiciones corren peligro de colapso. ¿Habrá alguien que no quiera ser controlador? Especialmente, cuando todo son facilidades: “Superar las pruebas oficiales de controlador aéreo, te resultará más fácil si cuentas con la ayuda de profesionales”. ¿Quiere eso decir que si eres controlador tienes tiempo libre para dar clases? Y, lo que es más importante, ¿eso se cobra aparte?

 
Cientos, miles, millones de potenciales controladores nos rodean. Su vecino puede estar preparando oposiciones sin usted saberlo. Esa amiga reservada puede llevar días preparando la oposición que le cambiará la vida. ¿A qué espera, caballero? ¿Qué hace usted que no se ha apuntado aún, señora? Llenemos España de controladores. Convirtamos la Presidencia de la Unión Europea en seis meses de control como el espacio aéreo manda. Ni siquiera Mister Bean será capaz de afearnos el presente o de alterar el continuo espacio-tiempo.
 
El oficio de controlador va a ganar enteros en reputación. La mala imagen que puede haber creado la indiscreción de un ministro se reconvertirá en todo lo contrario: la brillante imagen de los profesionales más respetados de nuestra sociedad. Que tiemble el CIS… porque su clasificación de profesiones más valoradas ya tiene líder seguro.
 

El cielo está descontrolado

Quiero ser controlador. Mi decisión es firme. ¿Podré compaginarlo con este oficio de periodista que ya estaba de capa caída en la última valoración del CIS… y que a partir de ahora se devaluará definitivamente por el auge de los controladores? No lo sé. Depende del tiempo libre que me quede. Voy a consultar a mi abogado para saber si hay cláusula de incompatibilidad en el contrato.
 
Seguiré las enseñanzas de Josemi Rodríguez-Sieiro, que suele decirme que el dinero siempre provoca alegría. Contrataré a un mecánico (que es lo mismo que chófer pero queda más fino), pondré a enfriar una botella de champagne de esa viuda francesa y brindaré por todos mis compañeros… y por mí el primero.
 
Brindaré… pero controlando, que ahora va a ser lo mío. El cielo está descontrolado. ¿Quién lo controlará? El controlador que lo controle, buen controlador será.
 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero