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Mi Tribuna

¿Quién va a pagar a los afectados de Fórum Filatélico?

Septiembre 28, 2015
forum

El caso Fórum Filatélico, emparejado en su momento en forma de estafa con Afinsa, ya tiene sentencia. Han tenido que pasar nueve años para que la justicia pusiera fin a una situación totalmente aberrante con 260.000 afectados que, durante este prolongado periodo, no solo han perdido sus ahorros; en muchos casos esta situación se ha llevado vidas por delante.

En nuestra historia reciente, hay una frase muy ilustrativa de un político peculiar que, en este caso, dio absolutamente en el clavo: “Es España la justicia es un cachondeo”, dijo Pedro Pacheco desde su guarida de Jerez. El comentario es de hace años pero tiene completa vigencia si observamos lo que ocurre a nuestro alrededor más cercano mediáticamente. No se trata de comparar a la Pantoja con los Pujol, por ejemplo, pero lo que nos ocupa de este asunto de Fórum y Afinsa no tiene por dónde agarrarse.

Nueve años de lucha para personas de la calle que confiaron sus ahorros a una empresa con buena apariencia que, durante 27 años, había venido cumpliendo los compromisos adquiridos devolviendo a sus clientes las inversiones con la revalorización filatélica pactada. Hoy sabemos que las colecciones de sellos apenas tenían valor; que todo era una venta piramidal con una contabilidad ficticia y que incluso dos años antes de destaparse el escándalo, Fórum Filatélico estaba en causa de disolución. Pero eso lo hemos conocido en este tiempo de penurias para muchos ahorradores confiados en lo que siempre había sido aparentemente Fórum: una compañía seria que respondía a sus contratos. En realidad, todo era una patraña porque la cifra de 1.380.963.528,22 que se dio como valor de las colecciones era totalmente irreal; un globo inflado como todo el entramado que se vio abajo cuando la policía intervino en todas las sedes para precintarlas definitivamente.

Pero el drama está detrás. En la gente normal que lo ha perdido todo porque Fórum se construyó a partir de un eficaz boca a boca con una enorme capacidad de generar confianza desde su nacimiento en 1.979. De padres a hijos, los ahorros buscaban una rentabilidad mayor que la ofrecida por los bancos sin ningún temor. Siempre había algún amigo o conocido cerca que, en su día, invirtió en Fórum y recibió sus contraprestaciones.

Los responsables de esa estafa han sido condenados a pagar, de manera mancomunada, 2.259 millones de euros que nunca van a llegar a las personas afectadas. Amén de otras sanciones administrativas, lo realmente importante es que la recuperación de los ahorros se reduce hasta ahora a dos pagos separados en años del diez por ciento de la inversión. Es decir, queda pendiente un 80 por ciento restante que los afectados reclaman por medio de una justicia real para recuperar verdaderamente el grueso de sus inversiones.

Una sentencia  sin capacidad de aplicación

La sentencia del Juzgado número 7 de lo Mercantil de Madrid hace justicia, tardía justicia. Pero esa sentencia, todavía recurrible, tendrá una aplicación imposible a efectos reales porque el dinero nunca llegará a los ahorradores. A partir de aquí sigue en proceso el acuerdo político sobre el que la Plataforma de Afectados, con el apoyo entre otros de Adicae, está trabajando desde hace tiempo. Hay un pequeño resquicio para la esperanza porque tanto Partido Popular como Partido Socialista han mostrado su disposición a apoyar que el Estado se haga cargo de las cantidades pendientes teniendo en cuenta que estamos hablando de una estafa a gran escala. Los mecanismos de control no funcionaron y los grandes partidos entienden que debe aplicarse la verdadera justicia, como se ha hecho en otros casos.  Pero esta solución sigue en proceso de construcción porque ahora es necesario el consenso del resto de formaciones políticas y, con unas elecciones generales a la vista, cualquier avance camina a un ritmo muy ralentizado.

Si verdaderamente la política está para ayudar a las personas, estamos ante un caso palmario. El escándalo de Fórum y Afinsa ha dejado en la ruina a personas que perdieron sus ahorros, sus propiedades, embarcaron a familiares y amigos y, en situaciones concretas y conocidas, provocaron enfermedades y desenlaces trágicos. Vergonzosamente, la sentencia ha llegado nueve años después, pero en la práctica solo servirá como escarnio para los autores de este delito porque resultará imposible reunir esos 2.259 millones y repartirlos entre los estafados. Como diría la canción, “el dinero se acabó, ya no hay sitio para nadie” y los afectados quieren recuperar lo que invirtieron y recuperar un espacio que, para muchos, ya resultará imposible. El acuerdo político no debería demorarse mucho más si realmente queremos sacar utilidad a los mecanismos del Estado. Es una oportunidad para demostrar que, alguna vez, la política sirve para algo. Tarde, muy tarde, pero que sirve para algo.

Félix-Ángel Carreras Álvarez

 @fcarreras68