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Mi Tribuna

Quién sabe cuándo habrá nuevo verano, políticamente hablando

Julio 25, 2016
sanchez rivera

Puede que sea el verano. Esto de la ola de calor, la playa, el olor a agosto que acuña la frase de “para después de las vacaciones”. Lo que sea, pero inmersos como estamos en un volcán político de consideración, a los españoles convencionales les empieza a cansar tanta verborrea de pactos, acuerdos, préstamos de votos y todo lo que rodea este auténtico circo tan esencial para todos pero que parece hecho solo para unos cuantos.

Esto ocurre porque los políticos no han tenido la humildad de pisar el barro y comprender los mensajes que envía el pueblo. Ya es tarde. La profesión política está mal considerada pero se lo han ganado a pulso. Y no solo es una cuestión de los casos de corrupción. Basta con ver cómo manejan sus propios códigos unos y otros para comprender que no, que siempre hablan para ellos, nos manipulan, y que así será imposible integrar a la vida política en la denominada “normalidad”.

La reacción de Ciudadanos

Hace tiempo que me curé del doble lenguaje de Albert Rivera y Ciudadanos en general. Con evidentes dosis de decepción, lo confieso, porque donde apreciaba aire fresco resulta que se oculta un seguidismo con otros matices. Y no lo digo yo. Ahí están los resultados para corroborar que mi percepción ha calado en otros miles que también  apreciaron la falsedad de sus promesas, sus maniobras internas, la fauna provincial que gestiona y destroza el proyecto con la permisividad de los responsables nacionales. En fin, un fiasco que vuelve a emerger con grandes dosis de protagonismo por esa función de “aliado técnico” del PP a la hora de facilitar la investidura de Mariano Rajoy.

Es curioso comprobar cómo reacciona Ciudadanos por un posible acuerdo oculto del Partido Popular con los nacionalistas, puesto de manifiesto en la votación de la Mesa del Congreso. Hace meses ni se inmutó cuando el PSOE cedió varios escaños en el Senado a los supuestos mismos nacionalistas de ahora y luego no mostró vergüenza alguna por establecerse como socio de un hipotético gobierno nacional de Pedro Sánchez, con quien escenificó una alianza perdedora pero tremendamente mediática.  Ahí radica su doble rasero. Ya sabemos que Rivera nunca vetó a Rajoy, que debía ser un doble el que demandaba por activa o pasiva un cambio de líder en los populares. Por eso llama la atención con qué carácter se han tomado esa escondida alianza oculta con las fuerzas nacionalistas. Como si fuera una afrenta directa, ahora se replantean esa llamada abstención técnica para denominar la ejecución del digo y diego que tanto manejan los naranjas.

Adiós a una gran oportunidad

Entre la idiosincrasia de Podemos y el apagón momentáneo del PSOE, Ciudadanos ha desperdiciado una gran oportunidad para dar un salto de calidad en sus políticas y convencer como una verdadera alternativa a lo de siempre. Hoy ya no está de moda, como tampoco Podemos, y por eso sus pasos ahora son determinantes porque marcarán seguramente la senda de su futuro como partido.

Y eso del apagón socialista tendrá caducidad. Irremediablemente, les llevarán hasta el callejón sin salida de provocar su abstención para facilitar un gobierno. Si no lo hacen, quedarán señalados como los verdaderos causantes de las vergonzosas terceras elecciones generales en España en tan escaso margen de tiempo. Entonces, es posible que el PP gane por aburrimiento, Ciudadanos vuelva a retroceder y el señalado PSOE encienda las brasas de su hoguera porque allí arderá hasta la Troya más inesperada. Por ahora, no hay una salida y España cierra en agosto por vacaciones. Aquella gran película decía que las bicicletas son para el verano, pero quién sabe cuándo habrá un nuevo verano, políticamente hablando. ¿Tendremos gobierno o se disolverán las Cortes en septiembre? Felices vacaciones.

Félix Ángel Carreras

@facarreras68