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A renglón seguido

¡Qué viene lobo!

Julio 24, 2016
lobo

Lo que no me mata, me hace más fuerte. Es una de las máximas filosóficas de Nietzsche en el abstruso ejercicio de introspección que vehiculó su atormentada vida. Más contemporáneamente La Unión, que irrumpió con fuerza en el tinglado musical de <los 80>, nos alimentó el pabellón auditivo, incluso a los duros de oído, con uno de sus hits: “Lobo hombre en París”.

Pues bien, se ha encarnado en las últimas semanas un híbrido que conjuga, en cierto modo, ambas aportaciones. Gracias a la perseverancia mantenida frente a la rocosa Administración por dos progenitores de Fuenlabrada estamos a punto de parir un Lobo nombre en Madrid. Ignacio y María, sustentados en que “el lobo ibérico está sufriendo una aniquilación” y como rabioso abanderado de la “fuerza, energía y sabiduría”, han colegido elegir para su vástago el nombre de Lobo.

No exentos de dificultades ante el correspondiente Registro Civil (se negaban a inscribirlo de esa guisa) y con la aparente aquiescencia del Director General de Registros y del Notariado, que defendió que el encargado del Registro Civil “no ha actuado mal” –no se puede poner como nombre un apellido- y “ahora se va a cambiar de criterio”, será escriturado como Lobo, ¿con pedigree incluido?, si recurren ante el Ministerio de Justicia. Es posible que aparezca en un futuro un Catalá Libertario.

Según el señor Director era un apellido común, pero a partir de ahora podría ser el más común de los nombres. El patronímico de los futuros cachorros del neonato primogénito de la camada (Lobo “precoz”) pudiera ser “Lóbez” o “Lóbez de la Iglesia” (en caso de ser bautizado, ¡claro!), y alumnizarse, toda la estirpe, en “Lobaina”. A partir de ahora podría quedar emparentado con los Villalobos de toda la vida; incluida Celia, a la que le han movido la silla cambiándole de mesa.

Estando, como está, el Lupus familiae condenado a la pena de vivir perpetuamente en sociedad, podría seguir las indicaciones de Anna Gabriel: educarse en la manada comunitaria de “la tribu” en lugar de en la familia, porque resulta que “es pobre”. Quién le iba a decir a Félix “el amigo de los animales”, que estaba hecho un buen “gato”, que por fin Lobo iba a convertirse en un ser vivo doméstico protegido; y esperemos que adiestrado. ¡Si la sal del pozano de la Fuente… del conocimiento levantara la cabeza!

Sabiendo, desde el punto de pista paremiológico, que la cabra tiene tendencia y querencia al monte: ¿Hacia dónde derrotará? Con el tiempo podría devenir en viejo lobo de mar o de la mer…se las heridas que pudieran derivarse de su inscripción registral. Cabría haberle “puesto” Rómulo o Remo en caso de que su madre María Luperca, después de rebañar la nada placentera burocrática placenta, lo amamantare, y poder bailar con su “Kevin” cuando adulto.

Un licántropo a tiempo completo, no sólo con plenilunio, ahora que fluye la acuñada figura del lobo solitario. Esperemos que este Lobo, no lo sea para el hombre.

 

Paco de Domingo