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No me moverán

¡Que viene la derecha!

Junio 29, 2010

¡Que viene la derecha! Este grito, hizo que el Gobierno de Felipe González, desprestigiado por la corrupción, recuperase terreno electoral en las elecciones de 1993 y gobernase su IV Legislatura (aunque fue corta, unos tres años). Pues ahora, lo siento por la izquierda, se acabó su ciclo. Realmente éste ha sido corto, ha durado menos de seis años: ¡Llegó la derecha!
 
Usted, querido lector, debe pensar que no cuento bien, que quedan aún dos años para las elecciones generales y eso computa, al menos, ocho años. Pues no, soy consciente de ello. Lo que pasa es que la derecha, la de verdad, la económica, se ha instalado ya. Las medidas que el Gobierno Zapatero está tomando y seguirá obligado a tomar, son de derechas. Tan de derechas que sólo la izquierda las puede tomar. Así es la paradoja de la política.
 
Sólo el PSOE puede, a la vez, reducir el coste del despido y rebajar los sueldos de los funcionarios, en menos de un mes, sin que arda la calle tomada por los sindicatos. Lo mismo que sólo el PP podría subir los impuestos a los Bancos, sin que los inversores hundan sus cotizaciones en el mercado bursátil.
 

Más miedo al mercado que a la huelga

 
La calle es el escenario de protesta de la izquierda; el mercado financiero el de la derecha. Por eso, como viene la derecha, el Gobierno, aunque sea de izquierdas en teoría, teme más al mercado que a la huelga general. Su razonamiento actual es de derechas. Los sindicatos lo saben y están resignados; su huelga general esta aplazada y disfrazada, para ver si los vientos cambian, cosa poco probable.
 
Dicen las encuestas que si hubiera elecciones en estos momentos gobernaría el PP. O sea que, en todo caso, gobierne uno u otro: ¡Viene la derecha! La derecha ideológica económica. Es la lógica de las olas políticas. Cuando se inician, estas olas se apoyan en sus fortalezas, que sirven para cubrir las debilidades de la anterior. En el caso de Rodríguez Zapatero, el pacifismo bien pensante sucedió al belicismo racional de Aznar que, por esa causa, perdió apoyo electoral.
 
Pero el beunismo social del Gobierno ZP llevaba en si mismo las debilidades que, tarde a temprano, le están desmontando su apoyo electoral. El despilfarro en las cuentas públicas le dejó indefenso ante la crisis económica y le impide tomar medidas Keynesianas de estímulo a la economía. Lo mismo que el belicismo racional del Gobierno Aznar deterioró su imagen ante el terrible atentado del 11M.
 
Por eso, ahora el Gobierno sólo puede tomar medidas de contención del gasto público, del corriente y, lo que es peor, de la inversión. Es decir, quiéralo o no, va a reducir el tamaño del sector público. No porque lo desee, sino porque no tiene más remedio. Y ésta es una política alineada con la ideología liberal, la esencia de la derecha económica.
 

¿Austeridad o insolidaridad social?

 
Conozco ONG’s con impacto social que están viendo mermadas las subvenciones que reciben de los poderes públicos. El sector público está reduciendo su gasto social, además de su tamaño ¿Austeridad o insolidaridad social? Como siempre son los menos desfavorecidos los que pagan. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, anuncia que quizás haya que eliminar los 420 euros del subsidio mensual que ahora se puede recibir una vez acabada la prestación por desempleo. Voces se levantan diciendo que hay que reformar las prestaciones por desempleo, es decir: bajarlas.
 
En cuanto a las pensiones públicas, ya se sabe, el alargamiento de la edad de jubilación, es cuestión de tiempo. El mantenimiento y la inversión de la energía nuclear es necesario para corregir el desequilibrio energético de los planes del Gobierno, que ha creado un mix energético carísimo. Son políticas duras, pero racionales que tienen que poner en marcha este Gobierno y el siguiente. No viene la derecha ¡Ya está aquí!
 
Es por eso que algunos comentaristas empiezan a decir que José Luis Rodríguez Zapatero adelanta a Mariano Rajoy por la derecha o que éste último se queda a la izquierda. Pero esta no es la primera vez que se produce este fenómeno. Recuerdo que, en cierto momento de los años 80, cuando gobernaba Felipe González, un socio norteamericano, republicano él, me dijo: “España es un país extraordinario, tiene un Gobierno de derechas y una oposición aún más de derechas”. ¡Pues, por fin, ahí vamos!
 

José Ramón Pin Arboledas es Profesor del IESE. Director del Executive MBA Madrid