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Mi reducto

Qué mano mece la cuna informativa en La Zarzuela

Febrero 17, 2010

Los siete últimos días en el Palacio de La Zarzuela han sido de una actividad frenética, inusual para muchos de los que allí moran desde hace muchos años. Algunos, ahora, se enfrascan en discusiones y debates sobre la polémica “entrevista” de Doña Letizia a la revista Vanity Fair. Aclaraciones, desmentidos, comentarios de algunos portavoces extraoficiales de la Casa Real acerca del suceso. Porque lo que nadie duda es que ha sido todo un acontecimiento. Pero se imaginan ustedes a la Reina de España, Doña Sofía, en tan sorprendente papel. Imposible.
 
Pero todo parece tener su explicación. La presencia de la princesa de Asturias en la referida publicación no es casualidad. Se produce tras la aparición de Su Majestad el Rey al escenario público y político para reclamar a los partidos políticos su obligación de alcanzar un pacto de Estado que, cuando menos, evite el deterioro imparable de nuestra economía. Saltaron las alarmas en una intervención que provocó interpretaciones de todos los colores: que sí había sido el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero quién solicitó esta intermediación; que si en Partido Popular ésta se llegó a interpretar como una traición que le habría puesto al pie de los caballos. Lo dicho, de todos los colores y gustos. Y la apuesta del PSOE por ese pacto –ellos, los políticos, lo saben y nosotros, los ciudadanos, lo sabemos-,  es una quimera, una representación más que teatral.  

Gurús informativos

Y para acallar ese supuesto error real, qué mejor que contraatacar, para silenciar, que una aparición que suscitara más polémica que la del Rey Juan Carlos I: la aparición de la consorte del Príncipe Felipe en las primeras páginas de todos los periódicos, impresos y digitales, radios y televisiones. Ahora, eso es lo importante. Otra cortina de humo sobre el verdadero problema: la crisis asfixiante.
 
Desde estas páginas les hemos informado pormenorizadamente del cierto descontrol aparente en la Casa de Su Majestad el Rey en los que se refiere a su relación con los medios de comunicación. Existe un vacío que cuanto antes, mejor antes que después, hay que cubrir en ese terreno. Entre otras cosas porque los compromisos de compensación con los grupos mediáticos se agotan y luego a ver qué se hace, bueno qué hacen.
 
Este triunfo de desviar la atención para que el Rey Juan Carlos no esté en boca de todos por el asunto de la llamada de atención a los políticos se lo apunta, sin ningún género de dudas, Doña Letizia. No olvidemos que fue periodista. Y conoce muy bien a algunos gurus de la comunicación, de esos que planifican estrategias informativas a golpe de talón, expertos en disuadir y desviar la atención de la opinión pública. Y otros que no cobran en cash pero sí en especie. No son los mismos que asistían a Su Majestad. Enhorabuena.