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Mensaje en una botella

Que cada partido pague sus canapés

Octubre 10, 2012

Los casi 290.000 euros que los partidos políticos gastaron en bebidas y canapés durante los comicios municipales de 2011 no pueden ser pagados con el dinero de las subvenciones electorales, según el Tribunal de Cuentas. O sea, que esos casi 50 millones de las antiguas pesetas tienen que salir del bolsillo de los militantes de los partidos. El Tribunal de Cuentas estima que “en el actual contexto económico y social” se impone “ajustar los conceptos de gastos subvencionables  lo estrictamente necesario” y, a su juicio, el picoteo no lo es.

La formación política que más ha gastado en bebidas y canapés es el PSOE, que ha dedicado 74.000 euros a refrigerios. Es decir, que los socialistas se han pulido la cuarta parte del total de lo gastado por los partidos en dar de comer y beber en la campaña de las últimas municipales. Si tenemos en cuenta que el PSOE obtuvo 21.767 en las elecciones municipales, ha salido a 3,40 euros por concejal. Más ajustado de precio ha salido cada concejal al PP, que ha gastado 37.725 euros en bebidas y canapés y ha obtenido 26.499 concejales. Cada edil le ha costado 1,42 euros.

PSOE y PP lograron el 65,32 por ciento de los concejales que había en juego en estos comicios. Pero curiosamente no son las formaciones que más han gastado en proporción al número de concejales conseguidos. CIU ha gastado 31.837 euros para conseguir 3.862 concejales (cada edil sale a 8,24 euros). IU ha invertido 19.691 euros y ha logrado 2.248 concejales (a 8,75 euros por concejal). El PNV ha gastado 9.900 euros y ha conseguido 882 concejales (a 11,22 euros por edil).

Estómagos agradecidos 

La cuenta de la vieja que he echado arroja una conclusión muy simple. Cuantos menos concejales han conseguido los partidos, más han gastado en bebidas y canapés por cabeza. Por cabeza de concejal, se entiende. ¿Lo entienden ustedes? Yo tampoco. ¿Tienen sus dudas? Yo también. Siguiendo mi cuenta de la vieja, se me ocurre una solución sencilla: que cada concejal electo pague los entre 1,42 y 11,22 euros a los que salen por barba. Creo que tienen liquidez suficiente para apoquinar.

El 30 de septiembre del año pasado tuve ocasión de rendir homenaje a José María García en esta misma columna de opinión. Y me recurro a evocar algunas de las expresiones características del hombre que revolucionó en los 80 el periodismo deportivo y dejó como legado un vocabulario imperecedero. En aquel artículo recordaba que García no se anduvo con chiquitas al poner nombre a quienes se convierten en estómagos agradecidos y a quienes se beben hasta el agua de los floreros. También recordaba a quienes García acusaba de haber venido a servirse y no a servir.

Me parece bien que los partidos políticos de nuestra Democracia inviten a beber y comer. Pero que lo hagan con el dinero de sus afiliados y no con el dinero público. El dinero público, en contra de lo que una desafortunada ministra proclamó en el Congreso, es de todos. De todos los que pagamos nuestros impuestos para contribuir a que la sociedad sea más justa con quienes más lo necesitan. Y francamente no creo que los partidos necesiten subvenciones para llenar estómagos agradecidos.

No es mucho pedir 

Conozco a tantos políticos que piensan como yo, que estoy convencido de que comparten a pies juntillas lo que hoy estoy escribiendo. Son personas que dedican su tiempo a tratar de mejorar la vida de los demás y que no se aprovechan del dinero del contribuyente para sus gastos personales. Lo he visto con mis propios ojos. Y dejo constancia por escrito.

No le falta razón al Tribunal de Cuentas cuando reclama un <strong>comportamiento ejemplar “en el actual contexto económico y social”. La mejor manera de dar ejemplo es que cada uno pague sus caprichos. También es la mejor manera de reconciliar con la Democracia a quienes echan pestes de los cargos electos que la personifican. Los que pensamos que el sistema democrático sólo se mejora desde dentro, nunca desde fuera, también lo agradeceremos. De esa forma podremos poner como ejemplo el comportamiento de quienes encarnan la voluntad popular expresada en las urnas. No es mucho pedir. ¿No les parece?

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero