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El mayordomo

Qué debemos tener en cuenta a la hora de comprar un traje

Noviembre 15, 2009

En la mayoría de las ocasiones solo nuestro conocimiento a la hora de indicar los tipos de arreglos que queremos en nuestro traje será el responsable de que éste nos siente tan bien como si hubiera estado hecho a medida


No todos los caballeros dan la misma importancia a su indumentaria. Siempre habrá caballeros que encuentren múltiples razones para seguir acudiendo a su sastre de toda la vida y a quienes no les importe gastarse los 2.500€ que de media cuesta un traje a medida en nuestro país. Sin embargo, con seguridad encontraremos otros a quienes semejante desembolso les parezca un disparate o sencillamente no vean en él las múltiples ventajas que un verdadero traje bespoke puede aportar a su aspecto.

Si bien yo siempre defenderé a aquellos que siguen apreciando las grandes virtudes de un traje cortado acorde con un patrón, cosido a mano y confeccionado siguiendo solo las medidas de un cliente, también soy de la opinión de que teniendo en cuenta unas mínimas normas se puede vestir como el caballero más elegante sin necesidad de afrontar un desembolso tan importante.

Antes de pasar a indicar cuales son esas notas que no podemos olvidar cuando nos probemos un traje, debemos hacer una mención, aunque sea de forma somera, a uno de los puntos básicos de todo traje: la tela.

La tela
Si no somos unos filigranas con la plancha deberemos optar siempre por trajes donde en la etiqueta aparezca la mención Super 80´s, Super 100´s o Super 110´s. Por encima de 110´s, las telas, si bien pueden parecer más agradables al tacto, también necesitarán de un cuidado mucho más especial y serán mucho más propensas a arrugarse.

No obstante, para aquellos caballeros que no les importe arriesgarse a adquirir telas con mayor número de hilos, indicar que las telas Super 120´s y Super 130´s son indicadas para aquellos trajes que vistan en ocasiones especiales y no en más de una o dos veces al mes. De no seguir este consejo, su traje no durará más de cuatro o cinco años en su armario.

A partir de 160´s las telas de los trajes son tan delicadas que solo podremos vestirlos en contadísimas ocasiones; además de requerir de un extraordinario cuidado. Por ejemplo, un traje 160´s que necesite pasar por la tintorería tiene muchas más opciones de salir de ella en peores circunstancias de las que entró.

Una vez hayamos decidido qué tipo de tejido queremos para nuestro traje es el momento de recordar una serie de pautas que obliguen al dependiente de la tienda a esforzarse más allá la toma de medidas de la manga y del largo del pantalón.

Sin lugar a dudas la parte del traje más importante y a la que más deberemos prestar nuestra atención es a la chaqueta.

El cuello
El cuello de la camisa debe siempre sobresalir por la parte trasera de la chaqueta pero sin hacerlo en su totalidad. Esto debe ser así tanto cuando ésta esté abierta como abotonada.

Igualmente, el cuello de la chaqueta debe estar en contacto permanente con la camisa y no debe abrirse ni por detrás ni por los laterales. El lateral externo del cuello de la camisa debe siempre estar cubierto por las solapas de la chaqueta.

Finalmente debemos observar que el cuello de la chaqueta no se termine subiendo