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Mi Tribuna

Pues eso Pablo, que fluya el amor

Marzo 7, 2016
beso domenech

Terminado el primer acto del teatro político, dividido en dos sesiones como cuando antiguamente asistíamos a la vermut, al menos ya sabemos cómo es el perfil de nuestro nuevo parlamento. No se trata simplemente de una cuestión de corbatas; el debate del estilismo hace tiempo que quedó superado con la anteposición de las ideas sobre la puesta en escena sin entrar a valorar la camisa o chaqueta de turno.

Sinceramente, la riqueza parlamentaria ha fluido en sus diferentes versiones como el amor de Pablo Iglesias, el agitador de esta doble sesión de investidura que desde el aparente disfraz coleteado, ha demostrado tener perfectamente estructurada en la cabeza la estrategia de su partido. Como Podemos es el hombre del saco de nuestra política, su legión de seguidores ha mantenido fiel un discurso rupturista con traumáticas alusiones al pasado sin dejar de tender una mano que más tarde se convierte en un pie, porque maneja la situación al antojo… de sus intereses.

Pablo se besa en el Congreso como Carolina luce a su bebé. Por cierto, ¿qué fue del niño de la rica Bescansa? La imagen, como la del beso, es toda una declaración de haber llegado con la intención de irrumpir tal elefante en una cacharrería mientras unos y otros hablan sin encontrar el punto de conexión que permita desatascar una situación cada vez más comprometida.

Sin margen para que PSOE y Ciudadanos den marcha atrás

Pedro Sánchez y Albert Rivera no pueden dar marcha atrás a su acuerdo. Sería un suicidio político ahora que el PSOE ya no mira con recelo a su secretario general, sin duda reforzado con este movimiento hacia el objetivo de formar Gobierno pero siempre controlado por el poder de los barones que no permiten un beso con Pablo Iglesias.

Abstención. Esa es la cuestión y la palabra, pero también la dificultad porque hay dos bloques irreconciliables que no están dispuestos a mover sus posiciones. Al PP porque le asiste su condición de ganador que quiere hacer prevalecer aunque sea insuficiente y Podemos porque se considera indispensable en esa idea del Gobierno del cambio con alusiones a la valenciana. Pero ninguno se besa con Ciudadanos y si el amor no fluye, las elecciones anticipadas se antojan como la única salida posible.

La estrategia de Ciudadanos

El partido de Albert Rivera ha decidido dar un paso al frente con el doble matiz estratégico del ahora y el mañana; hoy porque ha demostrado hechuras al apoyar una opción constitucionalista que frenara las variopintas ansiedades de Podemos; mañana porque ya tiene hecha media campaña electoral si hubiera que volver a votar. Las encuestas le señalan como uno de los favorecidos en una hipotética repetición. Ahora bien, quizá dentro de unos meses tenga que pactar con el PP y dudo de las posibilidades de un entendimiento con Rajoy de por medio y algunas cuestiones innegociables para los naranjas como es la supresión de las diputaciones. Por cierto, hace tiempo que algunos dirigentes populares cuestionaban el sentido de estas instituciones provinciales en la actual España autonómica. Y ponían como ejemplo Asturias, Cantabria, Madrid, La Rioja o Murcia donde no existen y ninguno de sus pueblos ha quedado sin atender ante la fortaleza de los respectivos gobiernos regionales o las mancomunidades de servicios. Pero en el PP no están para escuchar estos argumentos porque, dicen algunos, “si las diputaciones no existen habría que inventarlas”. Mejor sería reconocer que, sin las diputaciones, amparadas por un sistema de elección indirecto, lo que deberían inventar es otra mole administrativa donde encajar determinadas piezas de sus puzles clientelistas sin analizar con pragmatismo su verdadero sentido.

Pero esa es otra historia, porque de lo que hablamos es de posturas tan lejanas que estos próximos dos meses van a convertirse en todo un serial de acercamientos y alejamientos. Me cuesta creer en unas nuevas elecciones porque dudo de si cambiaría realmente la situación, pero también apuesto porque alguno de los cuatro partidos con capacidad de cambiar el rumbo de las cosas optará antes por la abstención para dejar el camino libre a quien realmente se atreva a encender el motor de esta legislatura del amor.

Félix-Ángel Carreras Álvarez

@fcarreras68