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No me moverán

Público: el capitalismo progresista

Febrero 27, 2012

Si cierra un periódico calla una voz en la sociedad. Si muere una voz, la libertad disminuye. El diario Público, editado por Jaume Roures, ya no se vende esta semana. La opción zapaterista se ha quedado sin esa voz. No es que yo haya sido su lector, ni siquiera esporádico, pero cómo creo en la democracia pluralista no me gusta que se apague un altavoz de ningún signo.

Dicho lo anterior, se puede decir que su desaparición es la crónica de un cierre anunciado. El plan de negocio en que se sustentaba era imposible. Se basaba en aprovechar el poder del Gobierno de Rodríguez Zapatero con la misión de ser el portavoz de izquierdas, radical, anticlerical y políticamente correcto según la progresía gobernante.

El plan de negocio de Público era usar ese poder para tener un mercado de lectores cautivo -por ejemplo, la suscripción de las Administraciones Públicas-, e ingresos publicitarios del mismo origen. Poco para hacer sostenible el negocio en otras circunstancias.

Y Zapatero lo arrastró al cierre

Por eso no es casualidad que Público cierre una vez perdidas las elecciones generales y derrotado el zapaterismo por el rubalcanismo neofelipista dentro del PSOE. Su ventaja competitiva respecto a otros medios de comunicación ha desaparecido. Ya no es un vocero útil ni siquiera para el interior del partido socialista. Roures ha dicho desde Estados Unidos -es bueno estar lejos en las crisis-, que Público no nació cómo negocio, sino para cubrir un hueco informativo y es evidente que ese hueco ya no está. Se acabó el hueco informativo, se acabó la fuente de financiación publicitaria y se acabó el dinero puesto y, por tanto, el cierre llegó de manera inevitable.

Queda una pregunta: ¿avisaron los promotores a sus empleados del riesgo del proyecto cuando los contrataron? Se de periodistas jóvenes que al señuelo de una oportunidad profesional dejaron trabajos seguros para enrolarse en la aventura. Se puede decir que ya eran mayorcitos, que a nadie se le puso una pistola en el pecho para cambiarse de trabajo. Era la época de las vacas gordas del zapaterismo y todo parecía fácil. Pero el hecho fue que nunca se explicó con claridad el plan de negocio. Quizás porque no era explicable.

Así que ahora hay que esperar a ver cuál es el plan de cierre laboral. Hay que comprobar si el capitalismo-progresista es tan responsable como demanda al resto de los empresarios. Sería una ironía que Roures emplease el ERE de la Reforma Laboral del gobierno Rajoy: despidos individuales de 33 días por año y colectivos con 20, sin intentar de verdad la recolocación de la plantilla o ¿tendrán   un comportamiento solidario? ¿Qué cree, querido lector, que ocurrirá? Me temo que lo peor.

P.D. Querido profesional joven, si me has leído y estas pensando en buscar un trabajo cuando te lo ofrezcan mira algo más que el salario y las promesas de promoción. Mira si la empresa es viable. Si su plan de negocio tiene bases sólidas.

J. R. Pin Arboledas es Profesor del IESE. Director del Executive MBA, Madrid.