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Atando cabos

Primera oportunidad perdida

Diciembre 11, 2011

El inminente presidente del Gobierno, Mariano Rajoy no estuvo en la pasada Cumbre de Bruselas debido a las encorsetadas razones de fechas del traspaso de poderes. No daba tiempo y en su nombre, y en nombre de España, participó e intervino el todavía presidente en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero. El problema es que el peso específico de nuestro país en Europa ha ido de mal en peor durante los últimos años. La mala imagen de Zapatero arrastrada por la situación económica ha propiciado nuevamente que España sea el convidado de piedra ante el poderoso tándem franco-alemán. Algo quizá normal dadas las circunstancias, pero algo que no le ha ocurrido curiosamente a un país como Italia.

Somos la cuarta potencia de Europa pero sin capacidad de decisión

España es la cuarta potencia económica de Europa y en el último Consejo se ha producido un agravio casi insalvable con respecto a Italia. Un país, Italia, que ha dado en el pasado muchas razones de desconfianza que España. Un país que ha sido de “facto” intervenido. Un país que ha tenido que nombrar a otro Gobierno y a otro Primer ministro sin pasar por las urnas democráticamente. Italia, país incumplidor, tiene por si solo a partir de ahora mucho más peso específico que España en decisiones importantes. Tendrá capacidad de bloqueo en el nuevo Mecanismo de Estabilidad. Alemania, Francia e Italia, los tres países que tendrá en la “nueva Europa” capacidad de decisión. España dependerá de ellos para cualquier decisión. El nuevo mecanismo recoge que para cualquier decisión de rescate, de capitalización bancaria, incluso de aportación de fondos para deudas soberanas, será necesario un consenso del 85% de los fondos aportados. España contribuye con un 12%, somos la cuarta potencia económica pero sin capacidad de decisión. A partir de ahora quedamos a expensas de lo que decidan la otras tres.

El intento de última hora del propio Mariano Rajoy por cambiar el criterio de mayorías ha fracasado. Le insistió a Rodríguez Zapatero para que defendiera con uñas y dientes la capacidad de bloqueo de España. La propuesta era elevar hasta el 90% la mayoría necesaria para tomar decisiones. Una cifra que permitiría a España entra en el grupo de Alemania, Francia e Italia. Hubieran quedado cuatro países y no tres. Pero el intento se quedó en nada. Rodríguez Zapatero fracasó y por ende también Mariano Rajoy y nuestro país. A partir de ahora toca remar y hacer de la necesidad virtud para volver a colarnos en el puesto que nos corresponde en función de nuestro PIB.

Pero el prestigio no se improvisa. A pesar del agravio con Italia, la autocrítica exige que nos demos cuenta que la capacidad de España se mide con el trabajo y el esfuerzo. Es la primera lección que obligó al ex-presidente José María Aznar en 1996 a plantear en aquel momento varios planes de choque para cumplir con las exigencias de entrada en el euro. Ahora los “deberes” están señalados. Lo inmediato y fundamental es estimular la economía productiva, lo que exige bajar el gasto público, reducir el esfuerzo fiscal y eliminar toda regulación regional o autonómica que perjudique al mercado único. Vienen tiempos difíciles, pero al menos el objetivo está marcado. De nuestra capacidad para cumplir y obtener resultados dependerá luego que podamos alzar la voz en Europa para que se nos vuelva a tener en cuenta, para exigir en función de lo que somos. La cuarta potencia económica de Europa.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio