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Atando cabos

Presunción de culpabilidad

Abril 7, 2013

Lo de que uno es inocente hasta que no se demuestre lo contrario hace tiempo que dejó de ser cierto en la mayoría de los casos. Sobre todo si la "otra Justicia", la de la opinión pública y publicada, la del chismorreo y pandereta, la de la moda de indignarse con todo aquel que tiene o haya tenido un cargo público. Si toda esa justicia paralela y rastrera dicta sentencia condenatoria, ya puede la Justicia de verdad intentar reparar el daño con argumentos jurídicos, que el culpable seguirá siendo culpable, aunque sea inocente.

Ocurre con los delitos comunes, y ocurre con determinados cargos políticos, donde siguen pagando justos por pecadores. Aunque es cierto que cada vez hay más políticos que son procesados y condenados, actualmente en este país si eres cargo público tienes de antemano la presunción de culpabilidad antes de comience la instrucción judicial.

Ha ocurrido, en mi opinión, también con la imputación de la infanta Doña Cristina. Para muchos era culpable antes incluso de la citación, pero una vez producida, el proceso no tiene marcha atrás. Si ahora, después del recurso del Ministerio Fiscal, dos, tres o cuatro jueces de la Audiencia Provincial le dieran la razón al fiscal y se la quitaran al juez instructor, el veredicto de la "otra Justicia" no cambiaría y se añadiría la crítica generalizada a la actuación de toda una sección o una sala de magistrados. Se diría que los jueces han actuado por la presión de la Casa Real. En el caso de la imputación de la infanta Doña Cristina se ha producido, además, una contradicción clarísima.

El hecho de ser Infanta no debe beneficiarla, pero tampoco perjudicarla

La presunción de culpabilidad de la infanta, en este caso, se ha producido por el hecho de serlo. El mismo juez decidió no citarla hace unos meses porque no se podía imputar a una persona por el hecho de tener un cargo relevante. Meses después, el mismo juez, con los mismos indicios, decide imputarla por ser quien es. Y para que la "otra Justicia" no le acuse de no atreverse a imputar a una Infanta.

En el primer auto, indica el juez que la infanta era vocal de la junta rectora del Instituto Nóos, pero que no formaba parte del comité de dirección, que era el que tomaba las decisiones. Añade que es copropietaria al 50 % de la sociedad mercantil Aizoon, pero no administradora. Y decide no citarla como imputada porque el solo hecho de participar en un ente asociativo sin ejercer funciones ejecutivas no genera para el simple partícipe responsabilidad criminal. Las responsabilidades penales existirían si las decisiones supuestamente delictivas hubieran sido tomadas colegiadamente y con el voto favorable” de la infanta, cosa que no sucedió.

En el nuevo auto, el juez recuerda como la mujer de Diego Torres dice que la infanta no había sido imputada “porque es quien