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Los puntos cardinales

Potencia de Asia-Pacífico frente a ineficacia iberoamericana

Octubre 22, 2013

En el tiempo de existencia de esta sección nos hemos mostrado incrédulos cada vez que se ha celebrado una Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos. A lo largo de estos años en  “Los Puntos Cardinales” hemos tenido ocasión de criticar de un modo constructivo estos eventos de cuya eficacia todo el mundo duda, como lo demuestra el escaso o nulo interés que despierta entre los propios mandatarios de los países de esta supuesta comunidad de estados iberoamericanos que evidencia no ser tal.

El año pasado, con motivo del bicentenario de la Constitución de Cádiz, España albergó la hasta entonces última cita, para la que tanto la Casa Real como el Gobierno echaron el resto en mil y una gestiones con el fin de evitar ausencias sonadas. Fue un resultado, podríamos decir, aceptable, acaso por la influencia de Don Juan Carlos como uno de los impulsores de este proceso en 1991 y por la maquinaria diplomática puesta en marcha. España acogía por tercera vez el evento, después de Madrid 1992 y Salamanca 2005. No en vano, del erario español sale la mayor parte del prepuesto para sacar adelante el invento. Panamá ha sido sede por segunda vez, tras la reunión en 2000. Cada vez que llega el momento, el debate sobre las presencias y las ausencias eclipsa cualquier otra reflexión, lo cual no es difícil, si nos atenemos a la escasísima sustancia de las sesiones, cada vez más vacías de contenido. No acudir a la llamada de los hermanos iberoamericanos es considerado una descortesía y sólo se justifica no estar si existen problemas de salud. Ha sido el caso del rey y de los presidentes de Argentina y Uruguay.

La Alianza Bolivariana

Sin embargo, los que no tienen ningún reparo en hacer pellas son los de ese grupo que desde hace ya bastante tiempo ha denostado las cumbres como tales. Son los países de la denominada Alianza Bolivariana para América Latina que, nacida a mayor gloria de Hugo Chávez, aglutinó junto a Venezuela a Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Cuba. Sí ha resultado muy sorprende la ausencia de Dilma Roussef, teniendo en cuenta la enorme potencia de Brasil en todo el hemisferio y a sabiendas de que los ojos del mundo estarán puestos en esas tierras en los próximos años, con los Mundiales de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

Mirando al pacífico

Y finalmente hay otros, como los presidentes de Perú o Chile, para los que los intereses nacionales están en otras latitudes. El mejicano Enrique Peña Nieto sí ha estado en Panamá, pero antes, en la segunda semana de este mismo mes, acudió a Indonesia para participar en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Foro de Cooperación Económica Asia- Pacífico (APEC). A esa cita sí viajaron el chileno Sebastián Piñera y su vecino, el peruano Ollanta Humala. Ambos, junto a Peña Nieto, suscribieron el denominado Acuerdo de Asociación Transpacífico, que engloba a casi ochocientos millones de consumidores, es decir, de potenciales clientes.

El proyecto de la Secretaría General Iberoamericana fue un acto de fe de España y es de nuestras arcas y de las de los vecinos portugueses de las que sale el 70% del presupuesto. Quizá haya llegado el momento, y ahora de verdad y con toda la crudeza, de calibrar la cuestionada eficacia de las cumbres. La larga experiencia ha demostrado que esa Comunidad Iberoamericana alberga en su seno grupos de países que, en razón de su proximidad, de sus fundamentos ideológicos o de sus estrategias comerciales, prefieren agruparse en otras alianzas regionales.

Entusiastas frente a detractores

Los entusiastas del proceso de cumbres suelen aferrarse al argumento de que, al menos, sirven para que los gobernantes se vean y para abrir relaciones económicas, una razón que en sí misma devalúa las cumbres a meras estrategias mercantilistas. Y me parece a mí que las grandes compañías o las entidades financieras se las apañan muy bien solitas para abrir mercado, sin necesidad de esas dosis de diplomacia almibarada que sí se requieren en otras zonas como en el Golfo Pérsico, por ejemplo. El año próximo será la ciudad mejicana de Veracruz la que albergue una cita que desde entonces se prevé bianual. Así que en Méjico empezó, – Guadalajara 1991- , y en Méjico previsiblemente se cierre la página de este libro desproporcionado y demasiado farragoso, que contó con un buen planteamiento en sus orígenes pero que se ha dormido en un larguísimo nudo y ha concluido en un muy poco estimulante desenlace. Para que se hagan una idea, a la Cumbre APEC de la que hablábamos, en la que se integran algunas de las grandes potencias del mundo y los mayores mercados en número de habitantes, no ha faltado ni uno sólo de los veintiún mandatarios convocados. Sólo Obama, que se vio obligado a permanecer en Washington por el riesgo de quiebra de su administración. El año que viene la organizará China y seguro que habrá codazos y aforo completo. A Veracruz, probablemente, sólo acudan los nostálgicos, cada vez menos, y los que pagamos la cuenta.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.