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Mensaje en una botella

Por una campaña electoral más corta

Mayo 20, 2015

Las elecciones autonómicas y municipales de este domingo se celebran 38 años después de los primeros comicios de la Democracia contemporánea, que fueron las generales del 15 de junio de 1977. Durante estos 38 años se ha producido una transformación notable en España, de forma que se ha cumplido la profecía de Alfonso Guerra (año 1982): “Vamos a dejar este país que no lo va a reconocer ni la madre que lo parió”.


Otra opción para describir lo que ha pasado durante los últimos 38 años sería canturrear con insistencia el estribillo del mítico Cómo hemos cambiado de Presuntos Implicados (año 1991): “Ah, ah, ah, / cómo hemos cambiado, / qué lejos ha quedado / aquella amistad. / Ah, ah, ah, / ¿qué nos ha pasado? / ¿Cómo hemos olvidado / aquella amistad?”

En el año 1977, cuando los españoles acudieron a votar por primera vez después de la dictadura, podía controlarse  la prohibición de pedir el voto públicamente en la jornada de reflexión. En el año 1991, cuando estábamos empezando a informatizarnos, tal vez tenía sentido también. Pero en el año 2015, con las redes sociales conectando a millones de personas permanentemente, cualquiera puede pedir el voto a título individual y multiplicar su petición por 1.000 en apenas dos segundos. Y esos 1.000 pueden hacer llegar la petición a cientos de miles o a millones de personas.

Gastando dinero cada dos por tres

Hoy es imposible silenciar las voces. ¿No sería más práctico adaptarnos al presente y dejar de mirar al pasado? Suprimir la jornada de reflexión acortaría en un día la campaña electoral, con el consiguiente ahorro de dinero público. Durante los 15 días de campaña ya tenemos tiempo de “considerar nueva o detenidamente algo”, que es como la Real Academia Española define el verbo reflexionar.

El volumen de información que un elector recibe directamente en su teléfono móvil es tan grande que no parece necesario recurrir al megáfono y al atril para pedirle el voto. Ya no hace falta recorrer los pueblos con el mensaje, porque ahora el mensaje recorre el espacio y llega a los pueblos en apenas unos segundos. Algunos candidatos reconocen abiertamente que la campaña electoral se les hace larga. Entonces, ¿por qué no reducirla? Con 10 días o una semana tendríamos tiempo suficiente para informarnos y “considerar nueva o detenidamente” el voto que depositaremos en la jornada electoral.

¿No estamos pidiendo a gritos una Democracia renovada y unos partidos políticos más pegados a nuestra realidad? Pues nuestra realidad es que podemos vivir perfectamente con campañas electorales más cortas. Verás cuánto tiempo y cuánto dinero ahorramos. De lo de agrupar las citas electorales para que no estemos votando y gastando dinero cada dos por tres, mejor no hablamos. Más que nada porque ya he hablado aquí y porque me temo que tendré ocasión de volver a hacerlo. Ya otro día si eso. Feliz jornada electoral, que acertemos en la elección y que nuestros gobernantes estén a la altura. Nuestra Democracia saldrá ganando.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero