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Mensaje en una botella

¿Por qué merecemos ganar el Mundial?

Julio 8, 2010

La ola de calor que nos achicharra a fuego lento está causando estragos imprevisibles. El termómetro ha superado los 40 grados en algunas zonas de España. Pero el calor azota también a otros países de Europa. Es el caso de Alemania, conde las temperaturas han rozado también los 40 grados. España y Alemania comparten calor y fenómenos extraordinarios.

Las temperaturas bajarán un escalón a partir del lunes. Demasiado tarde. Las noticias que se han producido durante la última semana ya no pueden borrarse de la memoria colectiva. Ya nada volverá a ser igual. El futuro ha cambiado porque lo ha modificado el pasado y hace mucho calor como para ponerse a pensar si el continuo espacio-tiempo puede curvarse sobre sí mismo. Einstein no ha logrado regresar del futuro y esto no es una película producida por Spielberg.

Pulpo a la gallega

Un pulpo llamado Paul ha conseguido cambiarlo todo. Sus siempre acertadas predicciones sobre las victorias de Alemania en el Mundial de Sudáfrica volvieron a comprobarse esta semana. El cefalópodo predijo que España vencería a Alemania. Su acierto, probado sobradamente con el gol de Puyol, ha conmocionado a los teutones.

El presidente Zapatero ha anunciado que planea enviar un equipo de protección para el pulpo Paul. Toda protección es poca para Paul si tenemos en cuenta que vive en un acuario alemán, donde puede estar empleado algún seguidor de la selección nacional de fútbol con sed de venganza… y hambre de octópodo.

Zapatero puede tomarse un buen pulpo a la gallega este martes mientras prepara el Debate sobre el Estado de la Nación del miércoles. Claro que tal vez su amiga Angela Merkel puede enviarle la receta del que será el futuro plato de moda en Alemania, probablemente el más festejado por los germanos: el pulpo a la alemana. Paul puede tener las horas contadas. Su inmolación parece inminente. Las salchichas con chucrut pueden verse desbancadas por el pulpo a la alemana como estandarte gastronómico nacional.

Maldito octópodo

Aunque estamos dispuestos a probar el pulpo a la alemana, aquí somos más de pulpo a la gallega. Qué rico, con su ajo, su laurel, su pimentón, su aceite de oliva, su sal gorda y su patatita hervida. Qué rico especialmente ahora, cuando apenas quedan dos semanas para celebrar el día de Santiago en este Año Santo Xacobeo.

Me temo que Paul no podrá ganar el jubileo y, por tanto, la indulgencia plenaria. ¿Por qué? Pues porque el molusco ha pronosticado que la selección de España va a merendarse a la de Países Bajos en la final. O sea, que vamos a ganar el Mundial de Fútbol.

Pero, ¡ojo al dato y para la cinta, Pepe! Este maldito octópodo pronosticó hace dos años que Alemania ganaría a España en la final de esa Eurocopa que La Roja se trajo a casa. Es decir, que el pulpo a veces se equivoca.

Bueno, ¿y qué? ¿Cuándo hemos confiado nosotros en las supersticiones? ¿Cuándo hemos creído en predicciones sobre el porvenir? ¿Cuándo hemos fiado el Destino a una carta extraída al azar de la baraja? La respuesta es sencilla: cuando nos favorece. También por eso merecemos ganar el Mundial.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com