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A renglón seguido

¡Por fin!, reclusos de postín

Diciembre 30, 2014

No sólo cabe hablar de inhumana superpoblación racional en países como China e India, donde las condiciones de convivencia, auspiciadas por sus autoridades, son manifiestamente mejorables; antaño, también el continente australiano consiguió la gloria de campeón de la multiplicación de leporinos –conejos-, intentando arrebatarnos, aun sin buscarlo, uno de los cetros de nuestra longeva historia; el de Hispania (tierra de conejos).

Pero para tranquilidad de los amantes y curiosos afines a las grandes cifras, hay una buena porción inflacionista de población civil instalada contra su voluntad, eso sí, en lo que el eufemístico legislador ha dado en llamar establecimientos penitenciarios, cuyo leitmotiv pasa, fundamentalmente, por la reinserción de sus residentes en la sociedad a la que menospreciaron; cuando menos, un ratito de sus vidas.

Lote de gran variedad

De entre todos ellos, en torno a 60 000, no destaca, por falta de prosapia, la presencia en su interior de Garcías, Pérez, González, Fernández… y otros Lópeces, pero sí la de mancillados apellidos –motu proprio– como: Del Nido, Pantoja, Matas, Fabra y Núñez… entre otras joyas de la “felipoide” corona, que incorporará a uno de sus miembros –la infantesa- a la alineación de lujo y derroche del equipo de reclusos, si tres togados no lo impiden, que bien podrían participar en la segunda entrega de Evasión o Victoria.

El lote es de una gran variedad, como los surtidos de galletas de las de toda la vida: Un abogado, una cantante, un político, otro político y un constructor. Cada uno de ellos ha luchado contra el viento y la marea de la Fiscalía, para no dar con sus huesos de santo –un decir- en los recintos ad hoc. Eso sí, bien refrigerados y mejor calefactados, no fuera a ser que alguno de los referidos contrajera algún insalubre parásito, justo en lo que se convirtieron, olvidándose de la simbiosis de la convivencia en sociedad.

Foto de la corrupción

A pesar de la diversidad de sus profesiones hay un nexo aglutinante común a todos ellos: el mimetismo en el delito defraudatorio. No obstante su posición de acomodación económica todo se les hacía poco. ¿Qué tendrá eldon dinero, que el camino facilito, “pallegar a Tío Gilito, con su pompa y su sombrero? (licencia personal). En vez de convertirse en un referente por la condición pública de sus actividades laborales, se pusieron frente a la Ley, intentando lucrarse de forma continuada dando la espalda a la legalidad establecida. Debieron creer que, con ponerse de perfil, no saldrían en la foto de la corrupción.

El primero, podrá dedicarse a incubar sus uebos en Sevilla1 aprovechando el tirón de su apellido; la segunda, a cantar en su actual residencia Alcalá de Guadaíra entregando la posible recaudación para el colegio de huérfanos de la Dirección General de Establecimientos Penitenciarios; el tercero, en Segovia, a revisar su amistad con el cuñado del Felipe VI; el cuarto, a escribir en Aranjuez monamour las obras completas del estirado brazo político familiar: más de cien años en el poder; y el quinto, a repasar en Quatre Camins el mapa de esquinas comerciales de “su” ciudad.

Cierto es, que alguno de los –¡por fin!- reclusos de postín ya ha empezado disfrutar de las ventajas de salidas intermitentes de su confortable lugar de residencia, para no perder el vínculo familiar, mismo que, a través de los vis a vis, puede mantener de forma más o menos íntima –a escoger- en el interior del internado.

Paco de Domingo