Menú Portada
Atando cabos

¡Por Dios! No somos espías, somos soberanistas

Febrero 17, 2013

Lo que le faltaba a la actual crisis política, institucional y de valores que padece Nuestro país. Espionaje a mansalva. Lo voy a decir bajito, no vaya a ser que me estén espiando mientras escribo, o tenga un micrófono incrustado en las páginas: Bazofia y juego sucio entre políticos catalanes. Después de las informaciones de los últimos días llegas a la conclusión que si no te han espiado y grabado tu conversación no eres nadie en la política catalana. Decenas de informes de una agencia de detectives, decía el diario El Mundo. Quinientos, aseguraba al día siguiente La Vanguardia. Más de mil, sospechaban otros medios. ¿Alguien da más? Sí, veinte mil, es la cifra que daba el diario El País.

Lamentable imagen nuevamente. Afortunada libertad de prensa que sigue destapando y desatascando las cloacas de un sistema en descomposición. ¿Quién espía a quién? Pues prácticamente todos a todos. Incluso alguien de tu propio partido. Exacto, el mismo al que tú estuviste espiando el año pasado. Si los compañeros de partido, de por sí, se fían poco los unos de los otros, desde que se ha sabido que hay centenares de informes de seguimientos no se van juntos ni al baño. Las señoras, tampoco.

Fotografías a distancia, videos y documentos confidenciales

Todo empezó a saberse a través de un empleado de la agencia Método 3, un antiguo policía al que echaron. El perfecto para iniciar el destape de la trama. Siempre lo hay. La figura del despechado que lo sabe todo, que tiene toda la información y que la utiliza a su antojo generalmente para librase él de males mayores de los que al final no se libra. Un Diego Torres que pone en jaque a la Monarquía, un Luis Bárcenas que pone en jaque a un Gobierno. Este supuesto ex empleado también lo niega todo. Ya ha asegurado que él no ha filtrado nada y que todo eso de los informes es falso. Quizá no sea él, pero la policía sostiene que ha recibido abundantísima información que revela seguimientos a centenares de personas, entre ellas muchos ejecutivos y políticos.

Y lo de los micrófonos ocultos en un restaurante era lo menos frecuente. Según la propia policía el grueso del material son documentos comprometedores, fotografías a distancia, e incluso videos. Tanto es así que Jorge Fernández Díaz, que además de ser ministro del Interior es un veterano de la política catalana, ya dijo que había mucha información que hay que ir examinando. Declaración que se ha interpretado como la ratificación de que el espionaje ha sido práctica habitual en ciertos ámbitos de la sociedad y política catalana.

El mantra del soberanismo-independentismo como excusa

Pero lo más sonrojante, sin duda, de las reacciones que se han producido tras destaparse este nuevo escándalo es decir que todo esto es para sabotear el proceso soberanista-independentista de Cataluña. Ya está. No sé cómo no nos habíamos dado cuenta. Lo ha dicho el portavoz del Gobierno catalán, Francesc Homs. Aquí no hay que preguntarse quién ha espiado a quién y cuándo, sino por qué sale este asunto ahora. Por qué las ex novias dan entrevistas y los ex empleados cantan. Todo es porque van contra Cataluña y el proceso soberanista. Misma respuesta que cuando la UDEF, la unidad de delincuencia económica de la Policía relacionó en sus informes a Artur Mas y la familia Pujol con cuentas en Suiza. Todo es porque alguien quiere sabotear el proceso soberanista-independentista. ¡Por Dios! Nosotros no somos espías, somos soberanistas.

Lo cierto es que no es nada original la repuesta. Después de todo, ésta es la explicación que da el gobierno catalán a cualquier cosa. ¿Por qué hay crisis económica en Cataluña?, por el “expolio” español y porque no somos independientes. ¿Por qué salen casos de corrupción? Para sabotear el soberanismo. ¿Por qué habla ahora la ex novia de Pujol? Para sabotear el soberanismo. ¿Por qué baja el IPC? Para sabotear el soberanismo. Como no gane la Champions el Barça a buen seguro será porque han saboteado el soberanismo.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio