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Otras opiniones

Pop Star Queen, o como España se vuelca con Eurovisión ante la crisis

Enero 20, 2010

Va a la cabeza de los más votados en la página oficial de Radio Televisión Española. Karmele Marchante ha conseguido que casi cien mil personas –quizás más a estas horas- la hayan escogido como la candidata más interesante para representar a España en el próximo festival de Eurovisión que tendrá lugar en mayo de este mismo año. Su candidatura ha dado de qué hablar. Muchos han puesto el grito en el cielo, incluso cantantes de prestigio como David de María han arremetido públicamente contra la rubia y le han pedido que se retirara de la carrera hacia el estrellato. Sin embargo, sus declaraciones no han cambiado la actitud de Karmele y amenaza con seguir intentando ser la voz de España en el extranjero. Otros, como la polifacética Malena Gracia, también candidata eurovisiva, le ha puesto los puntos sobre las íes. Todo el mundo está revuelto, pero ¿por qué esos mismos artistas peloteaban hace dos años al Chikilicuatre que Buenafuente tocó con la varita mágica? ¿Qué diferencias hay entre uno y otra? Aparentemente ninguna, pues lo único que les une al mundo de la música es no estar relacionados profesionalmente con el gremio. Si la una está haciendo el ridículo, el otro también lo tuvo que hacer. Esto es como cuando Tamara Seisdedos saltó a la opinión pública y hubo quien la machacó por no saber cantar, mientras Alaska, cuya voz tampoco es ningún primor, se rodeaba de la jet set nacional.
 
Yo no creo que seamos un país de chirigota, más bien veo en la decisión de Televisión Española una estrategia bien pensada para atraer a la audiencia de Telecinco, seguidora por antonomasia de los programas del corazón. Es una forma de que en las galas previas a la elección del artista que nos representará finalmente en Oslo, la audiencia se dispare como pocas veces ha ocurrido. Hay quien ya se atreve a decir que la primera actuación de Pop Star Queen, el alter ego de Karmele Marchante, conseguirá una audiencia similar o superior a la que tuvo Rosa López cuando emocionó a propios y ajenos con su ‘Europe living a celebration’. Habrá que esperar. De momento, lo que nadie puede negar es la fuerza con la que la catalana está teniendo para cultivar una voz que no tiene y un desparpajo que en el escenario parece menor. Tiene arte sí, pero todavía queda mucho camino para convertirse en una estrella que pueda alumbrar con luz propia. Quién sabe si en los próximos meses es la periodista la que desbanca en el mercado a ídolos y no tanto de nuestra música. No todos los cantantes de nuestro tribunal musical tienen tanta voz como parece. Ahí está Paulina Rubio, desgañitándose hasta la extenuación sin poner una nota musical en su sitio y arrasando en las listas de éxitos.
 
Estos días mucha gente me pregunta si Karmele se está tomando en serio su participación. Creen que es una tomadura de pelo, o quizás una forma de entretener a la audiencia. Lo que no saben es que lo que empezó con una broma en un cuarto de baño se ha convertido en un reto para Pop Star Queen. Yo he visto cómo la periodista se ha mosqueado considerablemente cuando alguien ha puesto en duda su valía en los escenarios. Está acudiendo a clases de canto y en los próximos días seguirá haciendo campaña en medios de comunicación inimaginables. Tiempo al tiempo. Todavía quedan muchas sorpresas que, a buen seguro, provocarán mucho más de lo que lo ha hecho hasta el momento.
 
Saúl Ortiz es periodista y novelista