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No me moverán

Políticos y mercados, ¿incomprensión o pillería?

Julio 10, 2012

Cada día que hay una reunión de políticos se toman decisiones para que los mercados financieros se relajen. Este lunes fue el Eurogrupo. Hace diez días, el Consejo de Europa. El viernes, el Consejo de Ministros de España; el sábado la clausura del Curso de Verano de la FAES, el think tank del PP de José María Aznar. En todos los casos se hacen acuerdos y declaraciones cara a los mercados, esperando que se relajen y dejen de atacar a los bonos soberanos de la periferia europea.

En las últimas semanas, al día siguiente, parece haberse conseguido el objetivo y la Prima de Riesgo de España e Italia se relajan. Pero, en un día o dos, el efecto se diluye y vuelve a subir la presión de los mercados ¿A qué se debe esta falta de conexión?

Diferencias en interpretar la eficacia

Una de las razones de esta forma de comportarse es la diferencia en lo que entienden por eficacia mercados y políticos. Los políticos trabajan para los electores. Su experiencia es que basta anunciar algo para que tenga efectos en las votaciones. Las promesas electorales son eficaces; aunque luego no se cumplan, el efecto se ha logrado. Los mercados, por contra, descuentan expectativas en base a la experiencia. Sólo cuando anteriormente los anuncios se han cumplido les dan cierta credibilidad. La dinámica de los acuerdos europeos y los anuncios de austeridad de los Gobiernos del Sur de Europa no ayudan a darles esa credibilidad.

Uno tras otro, los acuerdos europeos se vuelven a interpretar. Las distintas instituciones de la UE actúan de manera independiente. Lo que dice el Consejo de Europeo no vincula al Banco Central Europeo y es discutido por Gobiernos de los estados miembros. Este ha sido el caso del acuerdo de comprar deuda soberana italiana y española, que Draghi no hizo la semana pasada, y han sido atacados por Finlandia y Holanda.

¿Incomprensión o pillería?

Lo mismo pasa con los anuncios de los Gobiernos periféricos. Las medidas de austeridad no se reflejan en las cuentas públicas. Éstas se cierran con mayor déficit del esperado trimestre tras trimestre.

Ante esta dinámica los mercados pierden confianza en las declaraciones políticas; ya esperan hechos, no palabras.

¿Qué les ocurre a los políticos? ¿Incomprensión de la realidad o pillería? ¿No se dan cuenta de lo que piden los mercados, o creen que los pueden engañar? Si es lo primero, es ignorancia. Ignorancia culpable, porque asesores tienen que les deberían avisar de los efectos de sus decisiones. Si es lo segundo, si creen que pueden engañar a los mercados, se les puede acusar de zorrería ingenua e ineficaz. En ambos casos, malo; demuestran que no conocen la realidad o que actúan como si no la conocieran. No se sabe cuál de las hipótesis es peor.

Y, entonces, ¿qué hacer?

Está claro: actuar en base a hechos, no creer sólo en los efectos taumatúrgicos de las promesas. Los mercados no votan, pero si compran. Una acción, la de comprar, que compromete mucho, que arriesga dinero, normalmente dinero de otros. Por eso tienen que ser realistas.

Ha pasado el tiempo de las reuniones, ahora es el de los resultados. Esta semana vamos a comprobar si es así después de la reunión del Eurogrupo de ayer lunes 9 de julio. La Prima de Riesgo es el indicador y nos dirá que opinan los inversores de sus acuerdos.

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE, Director del Executive MBA, Madrid.