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¡Qué fuerte!

Políticos de Pupitre

Febrero 14, 2013

Cada día que pasa, la actualidad nos despierta con una sorpresa aunque, desgraciadamente, no se trata de algo agradable, sino más bien todo lo contrario: cada día una noticia nueva sobre corrupción, algún dato sobre pillaje político, sueldos y declaraciones de la renta, incluso espionaje. Esto se parece cada vez más a la mafiosa Sicilia de películas policíacas. Mientras el presidente del Gobierno y el jefe de la Oposición discuten sobre lo que han ganado limpiamente o no, quitándose autoridad hasta que no enseñen sus nóminas, peleándose como niños de estrado a escaño a ver cuál de los dos es más transparente, mientras todo eso pasa, España sigue igual; con una decepción política como nunca, con una desazón que lleva a pobres gentes a suicidarse ante inminentes desahucios, con la espeluznante cifra de casi cuatrocientos mil jóvenes que se han tenido que ir fuera para buscarse la vida y con seis millones de parados.

Casi ningún político se libra; sería más fácil y rápido señalar al honrado, que hay menos. La clase política está podrida, el ciudadano ya no cree en ellos, los que exigen ahora claridad fueron fuente de corrupción en su día y, la opción que se presentaba como única y salvadora, resulta ser otro nido de casos corruptos y de incumplimiento de palabra. Ante esto, la sensación de que se están riendo de nosotros es inevitable. Da igual quién gane más y quién gane menos, lo importante es que lo que ganen sea lo que les corresponda por el trabajo realizado. En el caso contrario, en el lado opuesto de la vida, estamos los trabajadores. A ninguno de nosotros se nos permitiría en nuestro trabajo falta alguna. Todo el mundo se prepara de la mejor manera posible para realizar un trabajo, cosa que los políticos no hacen, ya que cualquiera puede presentarse a la política. Si un trabajador roba en su puesto de trabajo y la empresa lo descubre, rápidamente será sancionado como mínimo, aunque lo más normal es que le den el finiquito. Ante cualquier error grave, mala acción, o muestra de ineficacia, la empresa no dudará en poner de patitas en la calle a ese trabajador inútil.

Políticos y privilegios

Entonces, es inexplicable por qué tenemos que aguantar los españoles a estos políticos inútiles que nos han llevado a la ruina y que se dedican a pelearse como niños en sus pupitres. Aunque lo más grave no sea eso, lo más grave sigue siendo que algunos sigan disfrutando de privilegios, como el expresidente y exministro José Bono, con despacho, dos secretarias, coche y chofer por valor de 160.000 euros a cargo de los españoles, por poner un ejemplo. O que los Pujol sigan en la calle de rositas sin dar explicaciones. Incluso que Urdangarín y compañía no estén entre rejas por lo que presuntamente han mangado. Todo el mundo haciendo esfuerzos, exigidos por estos que no piensan más que en el poder y en el dinero. Declaraba el miércoles Durán i Lleida en una entrevista que “siempre ha habido corrupción”. A estas alturas, es evidente que así es y así ha sido. Pero, mejor que no nos digan cuánto se han llevado a nuestra costa, mejor vivir en la ignorancia, porque, ojos que no ven…   

Rosana Güiza Alcaide