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Mi Tribuna

Política populista: lo absurdo de ir y volver

Julio 19, 2015

Esto de ir y volver, deshacer después de provocar una revuelta absurda, estápresente en nuestro día a día sin encontrarle mucho sentido a esta especie de estrategia que los representantes políticos han adoptado como norma. Ejemplos por doquier llevan a la reflexión de que nos toman el pelo. Si no, es difícil encontrar una explicación


Todo el lío de Grecia lo único que ha servido es para comprobar que los gobiernos populistas tienen un recorrido muy limitado. Vamos, que esto de Podemos comenzó como un experimento y va camino de transformarse en broma pesada. Traducido en la situación que viven nuestros vecinos helenos, los mítines preelectorales, los Pablo Iglesias, las explosiones de júbilo que vaticinaban nuevos tiempos marcados por hacer de su capa un sayo, han pasado a la cruda realidad de que Europa estápara algo, que no se puede incumplir por mucho referéndum teledirigido para reflejar lo que la realidad se encargóde desenmascarar unas horas después. Conclusión, Grecia a tragar con lo que marque la lógica que no la troika mientras uno se pregunta el porquéde ese viaje a ninguna parte del presidente griego, un Pablo Iglesias cualquiera engullido por el sistema y lo absurdo de generar un terremoto en su país con corralito, bancos cerrados, contenedores quemados en las calles y dimisiones.

Eso es ir y venir para nada, desperdiciar tiempo, energía y generar una alarma absurda como sus planteamientos. ¿De verdad alguien en su sano juicio pensaba que Europa perdonaría a Grecia un céntimo de su deuda? En realidad, no es que no haya habido un resquicio de perdón, sino que toda la ayuda recibida estásometida a unas estrictas exigencias que acotan más que nunca esa manera de plantear la política del populacho. Escuché estos días a un economista resumir que si Grecia hubiera tenido claro su futuro fuera del euro, la negociación con Bruselas habría tenido otro enfoque. Pero, sin otra salida por su asfixia económica, lo único que han intentado los gobernantes griegos es camuflar su populismo refugiados en una consulta que les diera mayor legitimidad en las negociaciones. Traspasadas las fronteras griegas, la aniquilación de su política ha desnudado a quienes pensaban que bastaba la fuerza de la calle para conseguir los objetivos. La dimisión de Varufakis fue el mejor resumen y todo un vaticinio: simplificaba la entrega total ante todo lo que ha venido después.

Globos sonda en Madrid…

Tampoco hace falta irse muy lejos para comprobar las veleidades de este tipo de gobernantes. En Madrid, estos de la página web de versión original para replicar a la prensa, lanzaron un globo sonda con la idea de cambiar el nombre a un buen puñado de calles de la capital. Los resultados, a la vista, idénticos a ese propósito de introducir una tasa a los turistas. Todo ello, desmentido después en otro viaje sin retorno de esos brindis al sol que son exaltación de la improvisación mezclada de ansias por arañar cuotas de poder. Podemos y sus marcas paralelas no nacieron con vocación de gobernar, por mucho que nos quieran vender otras cosas sus líderes cada vez más cuestionados desde dentro. Fue la conclusión de un movimiento concreto que se transformó en una opción política más pero con programas de difícil aplicación. Salvando las distancias, lo mismo que ocurre en Grecia.  Se puede prometer la luna hasta que asumes su lejanía; entonces no te queda más remedio que matizar el mensaje y reconsiderar aquellas cuestiones que figuran en tu ideario imaginario, pero luego hay que llevarlas a la práctica. Ahí es donde empiezan las dificultades. Donde realmente se desenmascara programas y personas, políticos e ideas.

… y el ocaso de Mas en Cataluña

En Cataluña ocurre algo similar teniendo en cuenta que ya empiezan a padecer las extravagancias de Ada Colau. A eso unimos el son de paz de Artur Mas en su visita a La Zarzuela mientras se dibuja una opción soberanista que le ha borrado del mapa. Debe resultar frustrante trabajar denodadamente en una dirección política para que tus compañeros de viaje te acaben apartando. A Mas no le debe resultar extraño. Convocó unas elecciones para perpetuarse en el cargo y estabilizar sus deseos nacionalistas y acabó perdiendo su posición hasta acabar entregado en los brazos de sus verdugos. Por mucho que se empeñe, el frustrante anticipo electoral fue el final de su carrera como líder político. Poco sabemos o ha trascendido de la gestión de Artur Mas como presidente de Cataluña salvo las exposiciones públicas, los gestos, para alimentar su posición soberanista y su viaje a ninguna parte porque ni él ni la propuesta independentista tienen más recorrido. Como Tsipras, Carmena y sus palmeros de Podemos, van y vuelven en esto de la política. En realidad nunca podrán llegar a donde quieren ir porque no saben a dónde quieren llegar.

  
Félix Ángel Carreras
Director de Tribuna Valladolid