Menú Portada
Mi Tribuna

Podemos y sus similitudes con la casta

Septiembre 18, 2015
podemos dimision

Los males de Podemos no son depositarios exclusivos de las desavenencias entre Monedero y la cúpula del partido que él ideó. A fin de cuentas, tuvo que dimitir porque era imposible encajar su concepto político con la riqueza que había generado gracias a esa extraña función de asesor para gobiernos dudosos. Ser rico no conjuga con la militancia en Podemos. Y mucho menos si eres el ideólogo de una manera de entender la política con no pocos adeptos.

A Podemos se le desmonta su estrategia. A las turbulencias de su apego a Tsipras y las consecuencias que ello ha tenido se unen ahora los primeros conatos recelosos que han provocado rupturas entre la matriz de Podemos y sus marcas blancas con las que han conseguido entrar en muchos ayuntamientos. Confieso que no me sorprende. Los antecedentes personales de quienes han asumido determinados puestos hacían presagiar inevitables turbulencias. Los considerados nuevos partidos, aquellos que han llegado con la etiqueta de la regeneración democrática, no pueden presumir precisamente de disponer de los filtros más adecuados para que no se cuelen ciertos elementos distorsionadores que han provocado estos sobresaltos.  Le ocurre a Ciudadanos, con la tibieza por bandera cuando tiene en su casa motivos de sobra para actuar con contundencia y demostrar que sí, que puede lucir capacidad regenerativa porque se muestra enérgico al mirar hacia dentro de su partido. Lamentablemente, entierra su credibilidad en concejales que piden el dinero de un billete de avión para viajar desde Chicago y asistir a un pleno o no expulsa de manera inmediata a un concejal, para más señas portavoz de su partido en un Ayuntamiento, sorprendido borracho al volante con una tasa de alcoholemia tres veces superior al máximo permitido. Ese no es el mejor espejo al que mirarse para exhibir ejemplaridad.  Es más, es una lección de desencanto a la que no atiende ahora el partido naranja, centrado en las elecciones de Cataluña y posiblemente confundido por los buenos resultados que se le auguran. La conjugación del previsible éxito en su territorio de origen no está reñida con lo que debe ser su concepto nacional que pretende aupar aún más a Albert Rivera. Y la expansión de Ciudadanos ha dejado bastantes lunares que su Comité Ejecutivo no está sabiendo extirpar.

Ruptura tras no gustar el reparto del pastel

Pero volvamos a Podemos, que tiene tela. Esta semana ha escenificado su ruptura con la formación ‘Sí se Puede’ de Valladolid, siglas que presentó a las elecciones municipales y que se convirtieron determinantes al sumar tres concejales que apoyaron la investidura del alcalde socialista Óscar Puente para acabar con veinte años de mandato consecutivo del Partido Popular. No ha sentado bien el reparto del pastel. Cuando algunos de sus miembros han tocado pelo en el poder, otros se han rebotado de manera considerable para acabar con cajas destempladas. El ejemplo vallisoletano puede extrapolarse porque, se lo aseguro, no va a ser el primero ni el último caso.

El origen de todo esto es también la conclusión final. Podemos dice que ‘Sí se Puede’ “no ha acatado ni ejecutado la decisión del consejo sobre el nombramiento de puestos de libre disposición”. La traducción es bien sencilla, ya que estos cargos suponen, de entrada, una retribución económica y cuando el dinero empieza a fluir, las cuestiones ideológicas se adaptan como aquello de los principios de Groucho Marx: “Si no le gustan tengo estos otros”.

Contagiados de la casta

Los de Podemos acusan a los concejales de su marca blanca de aceptar “prebendas como entradas a diferentes eventos culturales y deportivos y la asistencia a palcos privados”. Es decir, se han debido contagiar enseguida de los males de la casta. Les reprochan, también,  su falta de transparencia porque no han mostrado sus nóminas ni presentado mociones en el último Pleno municipal argumentando “falta de tiempo” y que las reuniones de trabajo deben realizarse “en los despachos y no en las cafeterías”.

podemos dimision

Podemos dice que la decisión de romper sus vínculos con ‘Si se Puede’ quedará sometida a la decisión de una asamblea ciudadana “que es soberana”, pero calienta esta convocatoria con tales acusaciones y su vuelta al origen del objetivo último: “Cambiar este país y trabajar para que Pablo Iglesias sea el nuevo presidente del Gobierno”.

Claro está que la defensa de los señalados ha sido inmediata al expresar que no han aceptado prebenda alguna y que su salario, publicado en la web municipal, asciende a 1.935 euros al mes ya que el resto se entrega al partido y a colectivos sociales; el sueldo de un portavoz de grupo en el Ayuntamiento de Valladolid es de unos 57.000 euros brutos al año y un concejal con dedicación exclusiva percibe 47.000. Pero ya no es una cuestión de si cobran mucho o poco, sino de la esencia de un partido que llegaba exhibiendo limpieza impoluta y, apenas cien días después de asumir sus cargos, salta por los aires convertido en uno más. Quizá en Podemos no han reflexionado todavía que Monedero y Errejón lo convirtieron hace tiempo en uno más con sus turbios negocios entre Venezuela, becas y otros. También en política, hay diferencias entre pregonar y dar trigo.

Félix-Ángel Carreras Álvarez

@fcarreras68