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¡Qué fuerte!

Podemos y el concepto de agresividad

Abril 1, 2016
bodalo

No concibo la violencia en ninguna de sus formas y menos aún en personas elegidas para representar a los ciudadanos en el Gobierno de un país.  Todavía me pregunto en qué pensaba la gente que votó a Podemos en las pasadas elecciones, -tan lejanas ya-, cada vez que veo una noticia referente a lo que este partido apoya, exige o se financia. Que si al terrorismo de ETA porque tiene base política, que si al etarra Otegui al salir de la cárcel como injusticia por haber defendido sus ideas, que si a la dictadura venezolana que tiene a sus gentes reprimidas y asfixiadas viviendo al límite, y ahora, la última, el apoyo a políticos y sindicalistas que usan la violencia para defender sus ideas y exigir derechos.

Según palabras de Iglesias, parece ser que, después de la reunión mantenida con Sánchez esta semana, descarta un acuerdo de gobierno con el PSOE y Rivera porque los de Ciudadanos han sido “muy agresivos” con su partido manteniendo un planeamiento radical con ellos. La verdad es que me sorprende que Iglesias hable de radicalidad y agresividad si tenemos en cuenta cómo se comportan ellos, los de Podemos. Casi que me da la risa y las ganas, a la vez, de ponerle un capítulo de Barrio Sésamo para ver si así consiguen entender la diferencia entre agresivo y pacífico, entre radical y tolerante, porque parece ser que no la tienen muy clara.

Podemos: suma y sigue, gotita a gotita

Es verdad que las cosas no se ven de la misma manera cuando ocurren a los demás que cuando somos nosotros  quienes las sufrimos en nuestras propias carnes, pero hay que tratar de poner algo de objetividad en algunos casos y admitir que cuando algo es malo para uno, también es malo para los demás. Por ejemplo, los famosos escraches. Ese acoso que sufrieron varios políticos por parte de miembros de Podemos es igual de malo cuando lo han sufrido los de Podemos en su propia piel.  Pero atendamos a un pequeño matiz: cuando ellos los hacían, lo justificaban como libertad de expresión y de manifestación y cuando les pasó a ellos, lo vieron como una falta de respeto y acoso intolerable. Es cierto que es intolerable que las mismas actuaciones no sean tratadas con el mismo rasero, igual de intolerable que se exija respeto cuando ellos no lo tienen.

Que ahora Pablo Iglesias pida el indulto para el concejal de su partido, Andrés Bódalo, es otra muestra más de su poco respeto hacia la tolerancia y los derechos del ser humano porque está pidiendo la libertad para una persona que ha sido condenada por pegar puñetazos y patadas a otro concejal del PSOE. Iglesias se siente orgulloso de la gente que defiende los derechos sociales, -como todo el mundo-, pero no debería sentirse orgulloso de quien lo hace a través de la violencia.

Esto de Podemos es un suma y sigue, gotita a gotita van demostrando que clase de políticos son, los que defienden la violencia y no acatan el respeto y la tolerancia. Una vez más vuelvo a sorprenderme de que gente racional y sensata haya sido capaz de votar este tipo de política egoísta, violenta, ansiosa, exigente, prepotente e indignante que ejerce Pablo Iglesias y su partido, Podemos. Ahora, a esperar el siguiente despropósito. A ver con qué nos sorprenden la próxima vez.