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Mi Tribuna

Podemos, como el cuervo que se frota las manos ante la carroña política

Noviembre 2, 2014

No, no voy a hablar del ideario político de Pablo Iglesias y su formación. A fin de cuentas, han sabido crear un movimiento alrededor del hartazgo general y ahí están sus resultados. Lo de las europeas solo ha sido un aviso porque pienso que lo mejor está por llegar en las siguientes convocatorias electorales; autonómicas y municipales en mayo si finalmente acuden, y generales al año siguiente.

La clase política convencional debería mostrar un mayor interés por esta nueva fuerza y no refugiarse tanto en calificarlo como una moda pasajera en manos de unos cuantos frikis que, desde un plató de televisión, han sido capaces de movilizar a un buen puñado de electores dispuestos a cambiar su voto más tradicional por la causa de Podemos donde ven reflejada, de entrada, unas manos limpias independientemente de su inclinación política.

Podemos lo tiene fácil. Cada día que pasa, cada jornada informativa, cada escándalo, suma nuevos adeptos a su idea de regeneración política sin mayor esfuerzo. Como los cuervos ante la carroña, espera agazapado al paso del nuevo cadáver. Y ya van unos cuantos.

El partido recogedor

Podemos es el partido recogedor del estiércol generado en estos años de corrupción insoportable, donde la política y sus políticos nos han fallado por todos los lados, poniendo de manifiesto que aquello de la vocación por el servicio público no era más que una frase acuñada en medio de una estrategia de aprovechamiento personal y enriquecimiento ilícito: robar a manos llenas en todos los formatos posibles de un verbo demasiado acuñado a su condición.

Políticos, en una palabra, de izquierdas y derechas, sindicalistas que llevan al banco más de un millón de euros en sus manos, tramas orquestadas para recibir comisiones a cambio de adjudicaciones fraudulentas, gastos y fastos en tarjetas mientras las cajas de ahorro se arruinaban, familias honorables que amasan una fortuna durante años en el poder, y así día tras día hasta convertir la política en una profesión detestable.

El mal de la generalización

Evidentemente no son todos, por supuesto, pero el mal de esa generalización ha servido en bandeja el ascenso meteórico de los autoproclamados adalides de la regeneración política. Podemos no es una broma cualquiera y su futuro estará en manos de la fortaleza que sepa crear dentro de sus bases sin la aparición de grietas que puedan resquebrajar tanta acumulación de ideas. Podemos es algo más que una coleta parlante. Nos podrán gustar poco o nada sus planteamientos, pero la explosión de la corrupción en España ha degenerado en esto que tenemos ahora: un partido amenazante en todos los sentidos, que no oculta su ambición y come plácidamente en el campo de batalla de este panorama de gurteles, pujoles, púnicos y todo lo que ha llegado o llegará.

Debemos asumir la presencia de Podemos como otro partido más pero con un protagonismo determinante que puede jugar varios papeles en el mapa electoral. Como los cuervos ante la carroña, su problema puede ser morir de empacho.

Félix Ángel Carreras
Director Tribuna Vallladolid