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No me moverán

¡Pobres bankiarios!

Mayo 8, 2012

Que Bankia era el problema del sistema financiero español lo sabía todo el mundo -incluido, como diría un castizo-, el extranjero. Un ex-alto dirigente de la entonces Caja Madrid me dijo: después de la fusión que formó Bankia seremos la mayor inmobiliaria de Europa”. Por tanto, después de la crisis inmobiliaria, Bankia era el mayor volumen de activos tóxicos del continente reunidos en una sola entidad. No había más remedio que cortar por lo sano. Si algo hay que achacar a las autoridades, en este caso el Banco de España, es su tardanza. Tardanza que ha producido graves perjuicios a dos tipos de bankiarios: los accionistas dispersos y los empleados.

Primero fueron las “cuotas participativas de las Cajas, concretamente de Bancaja, que luego se integró en Bankia. Luego las acciones de la nueva entidad. Al día de hoy han perdido el 45% de valor; y bajando. Se puede decir que, en su avaricia, esos inversores tienen su culpa. Pero, hay que analizar un poco más cómo se produjo la adquisición de estos activos. Los enterados en su pecado llevan su penitencia; es el juego del mercado capitalista. Sin embargo, no todos eran enterados.

Empleados a las puertas de más Eres

En muchos casos el jubilado, la persona mayor, que confiaba en su Caja de toda la vida, se vio asesorado por el director de la sucursal donde tenía sus magros ahorros. “Don le voy a invertir unos ahorrillos en unos activos, seguros, líquidos y rentables, con la garantía de la Caja. Claro está que a cambio de hacerle este “favor” al impositor, el director recibía parte de su bono ¿Era en realidad una operación ética? ¿Cómo responder a ese pequeño y disperso inversor que ve desaparecer lo que tanto le costó ahorrar? Esa es una responsabilidad de los nuevos administradores.

¡Qué decir de los empleados¡ ¡Aquél director de sucursal que no podrá mirar a la cara a su antiguo cliente y, quizás, hasta amigo! Además de su vergüenza profesional, porque se sabía que Bankia estaba mal, tiene la amenaza de un ERE sobre su cabeza. La nueva Reforma Laboral se lo pone más fácil a la empresa y Bankia no está para paños calientes.

Y todo por la tardanza en tomar decisiones. Claro está que los responsables de ello, salvo el Gobernador del Banco de España, ya no están, ni se les espera. Ahora, los nuevos administradores no pueden olvidarse de estos ¡pobres bankiarios! ¿Qué harán por ellos?

José Ramón Pin Arboledas. Profesor del IESE, director del Executive MBA, Madrid