Menú Portada
Los puntos cardinales

Piratas alemanes y cómicos italianos, al asalto de los parlamentos

Mayo 8, 2012

François Hollande se muda al Elíseo y no se habla de otra cosa. Es el relevo lógico en una democracia que cumple a rajatabla con los parámetros de los principios básicos. El turnismo, la alternancia… esas definiciones   que gustan manejar los politólogos aficionados y los comentaristas de las tertulias.

Hablábamos hace un par de semanas en esta misma sección de los votos antieuropeos en diferentes partidos de la Unión, que se sustanciaban en un extremismo antisistema como en la propia Francia, en Holanda o, más recientemente, en Grecia.

Los piratas echan al ancla en Alemania

Sin embargo, al margen de esas opciones que van y vienen tan alegre como preocupantemente de un lado y otro del arco parlamentario surgen otras propuestas que ya están dando bastante que hablar. En Alemania, por ejemplo, las elecciones del pasado domingo en el lander de Schleswig-Holstein confirmaron que el partido de Los Piratas cuenta allí con un 8% del respaldo popular. Y no es en el único lugar porque el año pasado obtuvieron un 8.9% en Berlín y un 7.4% en el Sarre. El próximo domingo hay una nueva cita con las urnas en Renania-Westfalia, y estamos a la espera de ver cómo queda la composición de la Cámara. Hay que prestar mucha atención al resultado de este estado federado, el más populoso con dieciocho millones de habitantes y en el que se concentra buena parte de la producción industrial, orgullo señero del país.

Los orígenes del movimiento Pirata hay que buscarlos en Suecia, que ya en las Elecciones al Parlamento Europeo de 2009 obtuvo dos escaños en la Eurocámara. Sin embargo, el verdadero empujón a esa corriente alternativa se produce ahora, cuando los Piratas echan el ancla en Alemania y una nueva revolución naranja, que nada tiene que ver con la ucraniana, empieza a propagarse por la primera potencia de la Unión Europea.

De algún modo los piratas germanos han optado por encontrar un lugar en el sistema a quienes en origen forjaron su causa en los ambientes okupas de Berlín o de Frankfurt. Ahora, en medio de una evolución permanente de las tecnologías de la comunicación, la red se ha convergido en la sede de todas sus aspiraciones de democracia directa y participación activa, encarnadas tanto por jóvenes sumidos en el desaliento como por desencantados de la política tradicional.

Cómicos en Italia

Apenas unos kilómetros más abajo, atravesando Los Alpes, las Elecciones municipales en el Norte de Italia han dado otra lección. En este caso los transalpinos, cansados de corrupción y opereta, han optado por poner de relieve que un movimiento que se define como “no político” también tiene cabida. Se llama 5 Estrellas y su impulsor es el cómico Beppe Grillo, defensor de la idea de que ha llegado la hora de que las formaciones políticas estén al servicio de los ciudadanos que les votan y no de sus propios y en ocasiones turbios intereses. Además de París, por muchos motivos siempre nos quedará Italia, capaz de alumbrar fenómenos como Cicciolina o Berlusconi con la más absoluta normalidad.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero