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¡Qué fuerte!

Petra ataca de nuevo

Octubre 22, 2015
petra lazlo

Vivimos en un mundo lleno de odio. Cada vez estoy más segura de que la envidia es la principal fuente que genera esa animadversión hacia el contrario, aunque hay otras veces que ese mal llamado sentimiento sale porque sí, porque nace, sin más, porque se es mala persona y ya está. ¿Qué  puede pasar por la mente de un tipo que decide liarse a palos con hinchas de un equipo de fútbol contrario, como ha pasado con los del Sevilla? No lo sé. Ni si quiera puedo imaginármelo. Es ilógico e incomprensible.

Petra László es igual de ilógica e incomprensible. Sólo de una persona mala como ella puede salir el poner zancadillas y dar patadas a refugiados que están huyendo de su país. Independientemente de las razones y los motivos, nadie es quien para patalear a nadie, pero esta tipa rezuma odio y maldad y se dedicaba a dar patadas a esa pobre gente que, obligados, no por gusto, han tenido que abandonar su país, su casa y sus pertenencias. Dejar atrás toda una vida por culpa de una guerra y salir pitando con los bolsillos vacíos.

Dar abrazos en lugar de patadas

Gentes que tenían trabajos y vidas dignas pero que para Petra no debían serlo, de ahí su maltrato. Esta semana hemos vuelto a verla en la tele, dando aquellas patadas, porque la señora ha decidido denunciar a Osama, el sirio al que puso la zancadilla con su hijo en brazos. Ese que vino a España y ha encontrado aquí un refugio y un trabajo, tendrá que declarar en un juicio porque ella le acusa de haber mentido y cambiado su declaración. Perdón por la expresión pero, ¡hay que joderse! Imagino la cara de asombro de Osama al enterarse de la denuncia. Encima que lo tiró al suelo con el crío en brazos, ahora tiene que defenderse ante la denuncia de esta tipa. El día que vimos esas imágenes el mundo entero tenía que haberla denunciado a ella por gentuza, por mala, por racista y por agresión. Menos mal que hay vídeos, no sólo uno, que demuestran la frialdad con la que esta reportera daba patadas a los sirios que intentaban escapar de un control fronterizo entre Serbia y Hungría.

Hay que tener poco corazón, más bien ninguno, para hacer lo que ella hizo. Suerte tiene Petra de que gente con el mismo odio que ella no le haya hecho pagar con la misma moneda. Unos cuantos grupos en Facebook que se metían con ella y la ponían a parir, eso es lo que ha recibido ella a cambio. También ha denunciado a esta red social por no eliminar esos grupos. Claro, ella sí puede ir dando patadas a quien le plazca pero los demás no tenemos derecho a juzgar su mala acción. En realidad no sé qué decían esos grupos, supongo que incluso la amenazaban y tampoco es eso bueno, lo de ponerse a la altura digo. Qué pena que a Petra no se le ocurriera dar abrazos en lugar de patadas a esa pobre gente que lo ha perdido todo. Una pena.

Rosana Güiza

rosana@rosanaguiza.com