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A renglón seguido

… Pero hemos ganado las Elecciones

Junio 1, 2015

El principal damnificado ha conseguido ser el llamado Partido Popular, cuya gaviota se ha dejado en este vuelo peninsular e isleño –sumadas las dos Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla– dos millones y medio de plumas en su aleteo autonómico y municipal planeo. Pero hemos ganado las elecciones.

Se preguntaba de forma retórica el lánguido Presidente del Gobierno: “¿quién habla hoy de la recesión, del rescate y del paro?” –buen mal ejercicio de falta de respeto a los desparados mal pagados, a los ex-mileuristas y a los desempleados crónicos-. La respuesta la tiene delante de su encanecida barba en forma de pérdida de credibilidad y confianza por parte de los ausentes en los colegios y quienes han decidido modificar su tradicional inclinación por su cerúleo partido desconfiados de su proclamada “fiabilidad”, “seguridad” y “estabilidad” tan cacareadas en diversos tramos de su legislatura. Pero hemos ganado las elecciones.

Diríase que el eslogan: “Trabajar”, “Hacer”, “Crecer”, no ha convencido suficientemente a una buena porción de la tarta de su masa social, más concernida bien por el análisis de los resultados de la última jornada del balompié en la división de honor –descenso y permanencia-, bien por la mala digestión del vigésimo primer puesto –a segunda división directamente- de nuestra eurovisiva representante. En ambos casos había fundadas esperanzas de éxito. Pero hemos ganado las elecciones.

No obstante, parece que el nido de Génova ya barruntaba que el temporal de ausencia de apoyos blanco y sepia podía ¡ser de aúpa!; y no Athlétic precisamente. Bien podían haber aprovechado el plumón, las remeras y las timoneras de su gavia favorita desprendidas desde lo alto, para haber configurado un cálido balcón donde cobijarse y lamerse las heridas infligidas por los guarismos; o mejor dicho por los “guarrismos” resultados. Pero hemos ganado las elecciones.

¡Vaya hostia, vaya hostia!

El “ratito de Marx”, “el ratito de Engels” y “el poquito de Lenin” (Aznar) han aterrizado en el reciente mapa electoral de “España” que “es una gran nación. Y los españoles, muy españoles; y muchos españoles” ( anacoluto Rajoy). El efecto Cameron de las IslasBritánicas susurrado por Soraya S. S. (victoria, por el voto escusado, contra el pronóstico de los sondeos previos) no ha florecido en el jardín de Mariano, donde le ha nacido, entre sus espinas, hasta la rosa, además de algún que otro círculo morado; incluso hasta un naranjito. Pero hemos ganado las elecciones.

¡Vaya hostia, vaya hostia!… rezaba Sor Rita Barberá abrazada al también investigado Serafín Castellano (Delegado del Gobierno en Valencia). No le falta razón a la oronda y despilfarradora alcaldesa por el “pan con hostias” que han amasado en su comunidad, donde la levadura de la corrupción ha subido una vez urdida en la corteza cerebral de sus panificadores. Pero hemos ganado las elecciones.

Mirarse al espejo

Alguno de los suyos (Pte. de CastillaLeón) invita al Señor Brey a mirarse frente al espejo visto el espejismo de la pírrica victoria; eso sí, pero no “exponerse” en exceso dadas las características de la percha del Primer Ministro; esto, siempre a juicio del, a mi entender, mejor orador del hemiciclo: Emilio Olabarría (P. N. V.). Pero hemos ganado las elecciones. 

Ahora ciertos responsables de Comunidad han anunciado su abandono a medio plazo en el liderazgo del partido: Fabra, Rudí, Bauzá –y los que te rondaré morena-. Otras como “Ay qué pena me das/ Esperanza por Dios/ tan graciosa/ pero no eres buena”, que no “sólo sabes bailar el cha cha cha”, sino también el “chotis”, se quiere agarrar al clavo ardiente del poder; misma que mantiene que no hay que hacer de la política una “profesión” ¿? Pero hemos ganado las elecciones.

Entretanto, su compañera de equipo, la Patrona de los ciclistas Cospedal, manifiesta delante de los suyos, que entiende la política como un “alto y noble oficio”. Deberían de ponerse de acuerdo a la hora de evaluar sus encontradas reflexiones para no confundir más al personal, que cada día se muestra más analítico, de ahí que determinados lodos podrán seguir trayendo, a bien traer, a finales de año –elecciones generales- los señalados barros del 24-M. Pero hemos ganado las elecciones.

La corrupción, como la muerte, tiene un precio

Por su parte, el Vicesecretario General de Organización y Electoral y director de campaña, el poco florido Floriano, apela, a capella, a la “humildad”, el “diálogo” y los “acuerdos”. Tres aspectos que menosprecian con su mayoría absoluta en las Cámaras los Senadores y Diputados del partido del Gobierno. ¡Ay… esa memoria! Pero hemos ganado las elecciones.

La corrupción, como la muerte, tiene un precio, y éste, de momento no muy alto, es el que ha pagado un buen número de dirigentes y subordinados del P. P., que se verán removidos de sus asientos y facistoles, afectando incluso a prebostes sobre los que no se cernía ningún nubarrón de duda, socavando la idea de que se vota a las personas y no los contenidos de los programas. El rodillo de la perversión ha aplastado la silueta de la fotogenia. Pero hemos ganado las elecciones.

Es tiempo de inevitables pactos, y es imperativo que no estén bendecidos por el hisopo de la colusión –recordemos Tamayo y Sáez-, que derivaría en fraude, decepción y desazón de incalculables consecuencias. Suerte a los agraciados, a futuro será la nuestra.

Paco de Domingo