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Otras opiniones

Perdiz libia a la Gürtel, cocinada por Agag

Julio 25, 2010

Este muchachuelo acaudalado -¿explicará algún día de dónde saca la pasta?-, ahora refocilándose en las playas de medio mundo con la cercanía de personajes siniestros como Briatore y demás corruptos de las pistas, amenaza con poner coto de perdices para millonarios en las jaimas de Gadafi.

¿No se le caerá la baba de vergüenza? El, yerno de la espada combativa contra el terrorismo internacional, haciendo negocios con el beduino de Trípoli.

La noticia publicada de que el amigo de Francisco Correa y López Viejo, dos conocidos en la enciclopedia de la ética, pretende utilizar una finca en Libia para que los multimillonarios se dediquen a disparar contra las perdices ha sonado a chacota, a descojone, a risa tonta. ¡Lo que le faltaba al edecán!

Naturalmente, en un país como España (“me tuve que ir porque esto se estaba poniendo demasiado espeso”), los chistes circulan a la orden del día.

¿Será Aznar el celador que guarde la entrada de la finca y pida los tickets a los de las escopetas? ¿Oficiará la misa antes de los disparos el mismo capellán de El Escorial? ¿Briatore hará trampas a la hora de conceder los trofeos al que más pague? ¿Será Correa el que lleve la caja B en los pagos cinegéticos?

Desvergüenza

Durante los años que van de 1986-96 yo conocí a un matrimonio ambicioso que luego devino en Fazmatella S.L. Pretendían llegar al poder, a ella ya se le notaba su enorme ambición y a él la mala leche y la escasa persona que era, y no reparaban en gastos, de los demás naturalmente.

Ya en sus etapas de Castilla y León tuvieron relaciones con Michel Méndez Pozo, primer empresario de la construcción condenado por corrupción en España. Luego vinieron otros hasta que estalló Gürtel y pudimos comprobar hasta qué punto el grado de corrupción pululaban por las faldas de Fazmatella S.L.

Ya sé que les saca de quicio recordarles estas cosas, pero su indignación y su descaro no pueden limpiar su pasado.



Ahora Fabra

El antiguo anfitrión en Oropesa del Mar (Castellón), Carlos Fabra, terminará entre rejas. Otro amigo de la familia que se dejaba agasajar por este personaje de aspecto siniestro y de fondo trincador. Sólo recordar que visitó en el despacho oficial del Complejo de la Moncloa a un tal Alfredo Timmermans, entonces secretario de Estado de Comunicación. Y ya se sabe para qué iba Fabra por esos lares como a los ministerios de Juan Costa (¡otro pájaro!), Celia Villalobos o Jesús Posada.


Estos tienen que explicar de qué demonios iba la cosa. Iba de que Fabra, a cambio de favores de la administración a sus representados, trincaba una pasta gansa, pero gansísima.


Todo esto y otras cosas, Aznar, ocurrieron durante tu mandato, como el dilapidar 3,5 millones de dólares del dinero nuestro para colgarte una medalla del Congreso norteamericano.


¡Ya deberíamos saber quién fue el autor material del aquelarre! Yo lo sé: el mismo que recibía a Fabra en la Moncloa.




Graciano Palomo es periodista, analista político y Editor de Ibercampus.es