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Mensaje en una botella

Pelar langostinos en directo

Enero 6, 2011

Cada uno sueña con lo que le da de comer. Unos sueñan con volver a comerse las uvas en La Moncloa este año. Otros, con comerlas en ese palacio por primera vez. Algunos, con gobernar un Principado que les vio nacer. Y otras, con seguir cenando a la vista de todos previo pago de un suculento aguinaldo. Este 2011 puede ser el año de algunos de ellos. Pero no de todos porque todo no puede ocurrir a la vez.

Zapatero ha brindado por el nuevo año con cava catalán para ir acostumbrando el paladar y el estómago. Más le vale hacerlo porque Mas tendrá pensado hacerle tragar algunos platos que el presidente del Gobierno deberá digerir adecuadamente. Es lo que tiene ser president en Cataluña y socio preferente en Madrid. Nunca ha habido duda de que Barcelona es bona si la bolsa sona.

No es necesario hablar catalán en la intimidad. Basta con un oportuno si us plau para pedir las cosas por favor y con un sencillo moltes gracies para mostrarse muy agradecido. Con serenidaz, con naturalidaz y con talante, Zapatero sueña con un año en el que haya algún día que le traiga alguna buena noticia. Con alguno y con alguna le bastan.

El fideo de todas las sopas

Rajoy ha contado las uvas de Nochevieja como el que cuenta los meses que le quedan para cambiar de trabajo. Ya debe de haber contactado con alguna empresa de mudanzas para pedir presupuesto. Hay mucho que trasladar del actual despacho que tiene en el centro de Madrid a ese despacho en un palacete de las fueras al que planea mudarse.

Conviene ser previsor porque las empresas de mudanzas acostumbran a visitar la vivienda que uno abandona para calcular el volumen del traslado y suele haber lista de espera. Tal vez en este caso hagan una excepción y puedan colar al cliente porque no sólo tiene prisa él mismo: hay unos cuantos millones de españoles que también la tienen.

Uno de los españoles que no debe de estar muy preocupado por el éxito de Rajoy es un ex secretario general y ya ex militante de su partido. Ver el día de Año Nuevo a Francisco Álvarez-Cascos dejando en Génova 13 una carta para Rajoy no tiene precio. Quizá por ese motivo, el interesado se ocupó de que fuera una carta sorpresa y no avisó de sus intenciones.

Pero, aunque se presentara sin avisar, nadie pone en duda que pretendió hacerse notar. Y nadie pone en duda que pretendió desear feliz año a Rajoy dándole tobitas en esos adornos esféricos que cuelgan del árbol navideño del PP. Desde el día 1 de enero, Álvarez-Cascos es el fideo de todas las sopas. Pero Rajoy es el típico  comensal que no sopla para enfriar la sopa: prefiere esperar a que se enfríe sola.

La comidilla

Aunque la reina del nuevo año sigue siendo la misma que reinaba cuando acabó el anterior. Belén Esteban ha conseguido convertir una cena de Nochevieja en la comidilla del 11,6 por ciento de los españoles que veían la tele mientras cenaban. O sea, la comidilla de varios millones de españoles.

Cenar a la vista de todos se ha revelado como un gran negocio. Nunca una cena transmitida por televisión dio tan buen resultado para el bolsillo de sus comensales. Nunca llegué a imaginar que alguien cobrara por pelar langostinos en directo. Y yo que creía que nada del marisco me es ajeno.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com