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Pedro y su huida hacia adelante

Febrero 1, 2016
pedro

Pedro Sánchez esquiva, o eso pretende, a los barones y se dirige a sus militantes para consultarles si es viable que el PSOE pacte con los radicales de Podemos y toda esta incertidumbre arrastra hacia una indeterminación preocupante.

Un fondo londinense lleva meses negociando una importante inversión en España. Durante este tiempo se han sucedido las reuniones; estudios, análisis y todos los detalles para tener perfectamente coordinada una operación de relevancia en un sector estratégico para la economía española. Todo, aparentemente, estaba encajado para sellar el acuerdo durante este mes de enero si no surgían complicaciones inesperadas que pudieran alterar el cauce de unas conversaciones minuciosamente diseccionadas por todas las partes implicadas: inversores, bancos y vendedores.

Pacto preso de imposiciones

Paralelamente, comienza la ronda de entrevistas en Zarzuela de Felipe VI con los diferentes representantes políticos con presencia en el Parlamento. De pronto, una llamada telefónica interrumpe el proceso. Más o menos textual, pero de una fuente absolutamente contrastada, la conversación desde Londres transmite numerosas incertidumbres. “Estamos viendo en televisión la intervención de Pablo Iglesias en televisión y le ofrece un pacto a Pedro Sánchez, donde él sería vicepresidente y habría varios ministros de Podemos. ¿Eso es verdad?”. Estas dudas se han extendido durante las últimas semanas de incertidumbre política que pronto puede tener algún tipo de salida. “Invertir en un escenario tan envenenado no es lo más aconsejable en estos momentos. Lo mejor es que dejemos todo esto aparcado hasta ver cómo se desarrollan los acontecimientos. De momento, hay que esperar”.

Una inversión que espera, como otras muchas cuestiones pendientes de saber qué camino elegirá el líder del PSOE metido en un auténtico callejón sin salida. Pobre Pedro Sánchez. Está absolutamente perdido en cualquiera de las soluciones que adopte, aunque se invente millones de piruetas para intentar salir menos dañado. Si pacta con Podemos habrá sentenciado el futuro del Partido Socialista; en ese pacto, estará absolutamente preso de las imposiciones, programáticas o las que surjan, que le marcará el taimado Pablo Iglesias. Si no pacta, sus posibilidades de gobernar se habrán terminado tanto como su futuro político. No tiene salida.

Pero lo que debe tener solución es España y todo este rosario de vaivenes entre los diversos partidos no son más que un reflejo de nuestros lamentos democráticos. “De momento, hay que esperar”, dicen inversores interesados teniendo absolutamente claro que, con Podemos por el medio, no habrá interés por traer dinero a nuestro país. Más bien lo contrario.

Estrategia teatral

Es indudable que ciertas imágenes han puesto en alerta determinadas sensaciones, fuera y dentro. No es una cuestión simplemente de rastas o bebés en el Congreso. Tampoco de montar el numerito a costa de los escaños-gallinero. Todo forma parte de la estrategia teatral de un partido que, nos guste o no, está marcando ahora el paso en la política española. En este periodo tan incierto, excluyendo la soledad obligada del PP, solo Ciudadanos ha mostrado una posición firme acerca de las alianzas con estos radicales y sus satélites con su rechazo continuo. Pero la realidad es que la sucesión de elecciones en 2015 y este proceso prolongado de investidura ha generado una inquietante parálisis en la actividad económica y empresarial que necesita cuanto antes respuestas que generen confianza.

Pedro Sánchez tiene la llave, una vez asumido que Mariano Rajoy está aislado y sin apoyos. El laberinto que pretende resolver apelando a la militancia para evitar el control de los barones es su última pirueta. Algunos dicen que este movimiento abre la vía hacia los pactos. Otros pensamos que es la máxima expresión de la huida hacia adelante con unas consecuencias tan impredecibles como temerosas.

Félix-Ángel Carreras Álvarez

@fcarreras68