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Mensaje en una botella

Pedro Sánchez está en la nube

Julio 16, 2014

Llamarse Pedro Sánchez es un canto a la normalidad. Es “un nombre normal de un país normal”, empleando una de las expresiones favoritas del hombre al que Sánchez quiere “jubilar democráticamente” (el presidente Mariano Rajoy, por si hay dudas). Pero Pedro Sánchez no es un hombre normal, aunque su nombre sea de lo más normal en este país. Aquí te llamas Pedro Sánchez y es como si te llamaras Antonio Pérez: si dices tu nombre en voz alta por la calle, varios transeúntes se dan la vuelta. ¿Verdad, señor Pérez?

Me apresuro a proponer a sus asesores de imagen que incluyan el segundo apellido del señor Sánchez en las tarjetas de visita del hombre que va a liderar a los socialistas españoles. Pedro Sánchez Castejón permite que el segundo apellido pueda acabar imponiéndose al primero y marcar la diferencia respecto a los varios miles de Pedro Sánchez que existen en España. No tengo nada contra usted, don Pedro Sánchez. Sólo hago esta propuesta a efectos de identificación de un dirigente tan señalado.

Castejón es un apellido menos habitual y eso ayudará a diferenciar al señor Sánchez Castejón de los señores Sánchez. Aunque las comparaciones puedan resultar odiosas, ¿se imaginan que los anteriores secretarios generales socialistas hubieran sido conocidos como Alfredo Pérez y José Luis Rodríguez? Gracias a que eso no ocurrió, Alfredo Pérez será Rubalcaba y José Luis Rodríguez será Zapatero para la historia (aunque en este último caso sea pública su afición a inscribirse como José Rodríguez cuando participa en el maratón de Nueva York).

Tenemos una referencia directa sobre el uso del segundo apellido del futuro líder socialista. Su cuenta personal en Twitter (que supera ya los 40.000 seguidores) es @sanchezcastejon. Esto demuestra que a Pedro le gusta su segundo apellido, que es Pérez-Castejón y que él prefiere reducir a Castejón para simplificar. El segundo apellido del candidato está destinado a convertirse en parte de su nombre oficial cuando el candidato sea formalmente secretario general. Porque todavía no lo es.

No hay un sitio mejor

Los afiliados socialistas han elegido a Pedro Sánchez para que ocupe la secretaría general de su partido, pero aún no se le puede considerar secretario general del PSOE. Lo será después de ser refrendado en el congreso extraordinario de los días 26 y 27. Será entonces cuando los compromisarios voten y, teniendo en cuenta que no hay otro candidato, Pedro Sánchez se convierta en líder de los socialistas españoles.

Pero, ¿cómo definimos al señor Sánchez hasta llegar al día 26? Su partido se refiere a él en las comunicaciones oficiales como “ganador de la consulta a la secretaría general del PSOE”. Demasiado largo. Busquemos alternativas. No podemos llamarlo “secretario general electo” porque eres electo cuando ya no hay otra elección y sólo falta el trámite de que tomes posesión de tu cargo. Pedro Sánchez debe superar todavía el trámite de la votación a la que se someterá el día 26 durante el congreso extraordinario de su partido. Tengo la solución: propongo que sea denominado “secretario general en la nube”.

Es una manera de decir que ya sabemos que está en un lugar seguro, en el que hoy en día se guarda todo cuanto queremos mantener a salvo. En la nube nunca se pierden los datos y mucho menos se extravían los dirigentes políticos. Pedro Sánchez y todo su archivo de ideas estarán a salvo en la nube. No hay un sitio mejor para esperar el paso de estos días en los que Pedro Sánchez sabe el cargo que va a ocupar, pero no se le puede atribuir el cargo todavía porque falta un pequeño escollo.

Ese pequeño escollo será superado el día 26, cuando se produzca la votación en el congreso extraordinario del PSOE. Un día después, cuando se proclame el resultado del escrutinio, el señor Sánchez ofrecerá su primer discurso como nuevo secretario general. Ese discurso es el equivalente a la toma de posesión del cargo y marca el comienzo de una nueva era. Después de ese discurso del día 27 podremos llamarle “secretario general”.

Pedro Sánchez, secretario general en la nube, es hoy un hombre normal y tiene un cargo que no se ve. Pedro Sánchez Castejón, secretario general del PSOE, será un hombre fuera de lo normal y tendrá un cargo visible. Lo mejor que puede ocurrir a nuestra Democracia es que Pedro Sánchez Castejón no esté en las nubes y contribuya a que los españoles estemos mejor en La Tierra.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero