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Otras opiniones

Patxi López, el “Padre Ferrer de las prisiones”

Marzo 21, 2012

Decía Talleyrand que la palabra se ha dado al hombre para que pueda encubrir o disfrazar su pensamiento. A veces, también para confundirlo. Algo que se puede aplicar a esa mente preclara de la política vasca llamada Patxi López cuando plantea al Gobierno de la nación que hay que flexibilizar la política penitenciaria en favor de la reinserción de etarras; es decir, una especie de gimnasia legal que estirando la cosa pueda acercar a los criminales hasta el País Vasco y, estirando un poco más, incluso, llevarlos hasta sus casas y -nunca se sabe-, hasta darles alguna ayuda o sueldo con el dinero de nuestros impuestos y el de las víctimas de los presos. Ya se han dado casos.

Puro esperpento es el intento de Patxi López, tanto como ver a su camarada Zapatero estos días en Venezuela, pronunciando -leyendo, se supone-, una conferencia bajo el lema “Decisiones oportunas en tiempos de crisis”, aunque podría haberla titulado justamente: “Todo lo que no supe hacer en tiempos de crisis”. Lo de la conferencia, no es broma ni una convención cómica que se haya inventado el Gorila Rojo en su convalecencia. Real como la vida misma, Zapatero ganándose el pan como conferenciante en materia económica. Algo hay que hacer, que la vida está dura y los 150.000 euros anuales, entre el sueldo del Consejo de Estado, la asignación como ex presidente y otras gabelas, no dan para mucho.

El “alma caritativa” del lehendakari

Volviendo al gimnasta de la palabra Patxi López, o alma caritativa con los que no gozan de libertad, hay que decirle que el código penal está para cumplirse, no para flexibilizarlo como una goma. Ha dicho también, públicamente, hace unos días, que la permanencia de Arnaldo Otegi, ex portavoz de la ilegalizada Batasuna, “es contraria a la opinión y al sentimiento de la sociedad vasca”. Este hombre parece el Vicente Ferrer de las prisiones; Rajoy debería ir pensando en darle ese cargo, aunque él lo que quiere es continuar como lehendakari, mandando en el País Vasco, un empeño difícil, por no decir ilusorio, ya que pertenece al partido socialista que es un cadáver político de cuerpo presente.

Hay que recodarle al “Vicente Ferrer de las cárceles” que Otegi fue condenado en 2011 en una sentencia que probaba que actuó como dirigente de ETA, tratando de reconstruir el brazo político de la banda terrorista. ¿Quiere que la cosa le salga gratis? Debe recodar, si lo ha olvidado, que ETA ha asesinado a 829 personas a lo largo de su historia terrible, desde aquel primer bebé de 22 meses que mataron en 1960. Del total de crímenes, 506 eran miembros de las Fuerzas de Seguridad, 58 empresarios y 39 políticos. Casi un tercio de los asesinatos está todavía sin aclarar; es decir que a lo mejor sus autores están pavoneándose en la política, nunca se sabe.

El “Padre Patxi-Vicente”

Que el “Padre Patxi-Vicente” pregunte a las familias de los afectados por el proyecto de su caridad carcelaria. Por cierto, en 2012, Patxi ha reducido un 45 por ciento las ayudas a los asesinados por ETA y se ha sacado de la manga una partida millonaria, destinada a las indemnizaciones de supuestas “víctimas policiales”. ¿También para los que les explotó la bomba que estaban preparando para colocarla en el coche de algún político o empresario que no pagaba la extorsión? Faltaría más, la izquierda abertzale lo ha pedido, todos son hijos de Dios.

El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, coincide con el “Padre Patxi” en la exigencia de cambios en la política penitenciaria con esa técnica hueca de la verborrea política. Dice que este cambio es necesario por «razones de principios éticos en el máximo respeto a los derechos de todas las personas, y por razones de contexto». «Una política penitenciaria justa y flexible, incluso en el sentido exacto del ´cumplimiento estricto de la ley´, es posible y es necesaria». Posible sí, pero es una perversión moral y una bofetada a las víctimas.

Por si éramos pocos… Hasta el Tribunal Constitucional ha entrado en liza con la cuestión que puede flexibilizar la política penitenciaria, relegando cosas menos importantes como el recurso de la Ley de aborto. El presidente del Tribunal Constitucional, Pascual Sala, anuncia que la sentencia sobre la ilegalización de la formación Sortu se producirá “a la mayor brevedad posible”. Hay que darse prisa que los abertzales de Sortu también quieren ir a las urnas y están por la flexibilización, la gimnasia de Patxi.

Sobre la exigencia a los reclusos de ETA de que pidan perdón a sus víctimas para obtener los beneficios penitenciarios incluidos en la Ley, el nuevo “Vicente Ferrer” advierte que el perdón es “un concepto cristiano que igual no es necesario”, pero dice que sí debe producirse “un reconocimiento de la responsabilidad de cada uno en un relato de la verdad de lo sucedido”.

Qué menos, “padre”.

Sebastián Moreno