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No me moverán

Paro: ¿Faltan empresarios o buenos políticos?

Mayo 14, 2013

La teoría es que el sector privado crea los puestos de trabajo. Son los empresarios los que deben sacarnos de atolladero. Ellos idean que hacer, buscan quien lo hace, organizan los recursos necesarios y contratan personas, venden productos, dinamizan la economía. Sin ellos no hay posibilidad de salir del agujero. La pregunta es: ¿dónde están?

No aparecen o, de momento, no aparecen tantos y con el impulso que se necesita ¿Por qué? Hay varias hipótesis para explicar su escasez. Algunas achacan esta carestía a fallos estructurales: el mercado de trabajo es demasiado rígido y el empresario no está dispuesto a correr el riesgo de contratar para tener un coste de despido excesivo si fracasa.

Los políticos no pueden flexibilizar más el mercado laboral

En esta hipótesis está, por ejemplo, el FMI y la Cancillería alemana que ha elaborado un estudio pidiendo profundizar otra vez la Reforma Laboral en España. La solución sería sencilla según esta hipótesis: bastaría una nueva Ley que flexibilice definitivamente las relaciones laborales para crear empleo. Aunque la hipótesis es discutible técnicamente, tiene un obstáculo insalvable. A estas alturas, a un año de las elecciones europeas y dos de la municipales y autonómicas, ningún político está dispuesto a arrostrar la impopularidad de una acción como esta.

Otra hipótesis es coyuntural: no existen empresarios porque no hay crédito. El empresario no es el capitalista. Un capitalista es el que da dinero al empresario para que haga su función. De manera directa o a través de instituciones como la banca. Por tanto según este razonamiento se necesita que funcione la banca para que los empresarios se pongan en marcha, creen empresas y puestos de trabajo. En particular los empresarios de las PYMES que son las que crean el mayor número de empleos.

El crédito también depende de decisiones políticas

En una economía moderna la función financiera está regulada por la política monetaria. Los Bancos Centrales dirigen la actividad crediticia. El BCE debería tener la función de regular el crédito en función del porcentaje de paro y no sólo para evitar la inflación. Ahora no hay inflación, está por debajo del 2% en la Zona Euro. Pero Draghi no sabe cómo hacer que el crédito llegue a PYMES y consumidores. Tampoco los políticos europeos son capaces de encontrar soluciones a esta sequía crediticia en el sur de Europa.

Otra de las causas de la falta de crédito al sector privado es el gigantismo de las Instituciones políticas y las Administraciones Públicas. Ese gigantismo exige fondos para alimentar sus estructuras. Fondos que absorben la liquidez del sistema. En otras épocas esas Administraciones trasladaban el dinero a los empresarios mediante la compra de servicios o la inversión en infraestructuras. Ahora la ineficacia de sus gestores y políticos ahogados por las deudas y el gasto corriente impide hacer lo mismo. Cuando el anterior Gobierno, el del PSOE de Rodríguez Zapatero, lanzó el plan E de inversión pública, fue tan ineficaz que creó poco trabajo y desbocó el déficit público, dejando el país esclavo del servicio de la deuda soberana (intereses y amortizaciones de principal). España debe ya cerca del 90% de su PIB. Es decir, que tendríamos que pagar casi todo lo que producimos un año a nuestros acreedores para saldar la deuda

No hay empresarios, porque no hay buenos políticos

En resumen: no hay trabajo, porque no hay empresarios; no hay empresarios porque ni hay crédito, ni las condiciones laborales propician su aparición. La conclusión es que no se arreglan estas condiciones necesarias para que surjan empresarios porque no hay políticos con el coraje y la habilidad para crearlas.

No hay trabajo porque no hay buenos políticos.
                                                                                           
J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE