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No me moverán

Paro: ¿Estamos en el vértice?

Abril 29, 2013

Es la pregunta más importante de la economía ahora: ¿Estamos en el vértice del paro? El resultado de la EPA IT2013 (Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2013), el 27% de desempleo, es una enormidad. Todos los expertos esperaban que fuera la más alta de la serie histórica, y así ha sido. Ahora, según las previsiones, empezará a bajar. En el mes de marzo, el paro registrado disminuyó. En abril, el Ministerio de Trabajo espera otra disminución. Casi con seguridad, la EPA del próximo trimestre arrojará una cifra menor.

El Gobierno ha cambiado el viernes pasado su cuadro macroeconómico e indica que el desempleo disminuirá, pero poco a poco. Para 2016 pronostica que aún será del 24%. Por tanto, a largo plazo no se sabe lo que ocurrirá. En este año el resultado de la EPA del IT2013 sí será la cifra más alta de paro.

La historia así lo dice. El primer trimestre del año, acabados los contratos de las ventas de Navidad, el número de desempleados alcanza su vértice. Luego vienen los contratos del Turismo, la Agricultura y otras actividades que favorece el buen tiempo. Así, hasta el ocaso del verano. La duda está en cuál será la evolución en el próximo otoño. Esa será la señal que nos dirá si, como afirma el ministro Montoro, se inició la recuperación o la depresión continúa.

Señales macroeconómicas de esperanza

Hay señales de esperanza. La más importante, el cambio de opinión de la UE. Alemania amenaza con entrar en un periodo de crecimiento nulo. Según el Instituto de Economía de Múnich (IFO), las expectativas empresariales germanas han disminuido ya durante dos meses consecutivos. Sus exportaciones se tambalean, entre otras cosas por la fortaleza del euro. Al ahogar las economías del Sur, uno de sus clientes, su economía sufre. Ahora ya son conscientes. Por eso el BCE y el Eurogrupo cambiarán su política. En breve empezarán a dotar de liquidez la economía. Con el dinero vendrá el crédito y con el crédito la creación de trabajo.

La expansión monetaria debilitará la cotización del euro. En la guerra de las divisas la moneda europea no puede seguir alta. Si el dólar baja, el euro también debe hacerlo. Eso mejorará las exportaciones españolas, que ya están subiendo. Por otra parte, encarecerá las importaciones. El turismo será favorecido y las salidas fuera de la Zona Euro serán más caras. Aunque la factura energética crecerá, los turistas centroeuropeos verán que los precios españoles serán más competitivos y vendrán.

Depende, todo depende

Todo ello hace que el dinero valga menos. Es decir, el tipo de interés bajará. Lo anuncia la evolución de la prima de riesgo, que la semana pasada estuvo incluso por debajo de los 300 puntos. Bajada debida a que ahora están comprando deuda soberana española fondos americanos y japoneses atraídos por su alta rentabilidad respecto a otras inversiones. Por eso es de esperar que, cuando dejen de comprar, la Prima de Riesgo suba algo, pero no mucho. Los Estados pagarán menos para financiarse y eso disminuirá su déficit. 

Todas estas son buenas expectativas macroeconómicas para España ¿Suficientes? El paro registrado de septiembre/octubre lo dirá. Si sube lo mismo que otros años: mala señal. Si su aumento es menor sustancialmente, querrá decir que se ha creado empleo estructural, no sólo empleo temporal en verano.

También la microeconomía empieza a dar buenas señales

Las cifras de crecimiento de las exportaciones no son las únicas buenas señales. El resultado de Bankia es otro índice. El gran Banco nacionalizado ha empezado a ganar dinero. La reforma bancaria se está digiriendo ya. La puesta en marcha del SAREB la acelerará al descargar las entidades financieras de activos tóxicos. 

La industria del automóvil se está relocalizando en Valladolid, Sevilla, Almusafes, Zaragoza, Barcelona o Vigo gracias a la aplicación de la Reforma Laboral y el cambio de actitud de los Comités sindicales a nivel de empresa, cada vez más razonables. La economía real, el sector privado, está respondiendo con celeridad y realismo, a pesar de las limitaciones crediticias.

Los nubarrones

Pero no todo son buenas noticias. El desempleo juvenil es alarmante (57%). Si el año pasado 50.000 universitarios emigraron de España, este año tendrán que hacerlo, como mínimo, otros tantos. La población decrecerá y eso mantendrá bajo el consumo interior. Consumo interior que en el pasado fue uno de los motores del desarrollo y ahora está y estará estancado durante todo este año por lo menos.

El sector público tampoco podrá tirar de la economía, empeñado, como está, en reducir su gasto. Las inversiones en infraestructuras seguirán deprimidas. Las grandes obras, como el corredor ferroviario del Mediterráneo, seguirán esperando. Las cúpulas sindicales (Méndez y Toxo incluidos) demuestran que no saben por dónde van, el 1 de mayo demostrarán otra vez que han perdido el sentido de la realidad. Tanto, como los sindicatos de empleados públicos empeñados en frenar la modernización del sector. En eso están aliados con algunos “barones autonómicos” renuentes a reducir el déficit público de sus territorios.

Europa será nuestro motor

Europa, que ha sido el freno de nuestro crecimiento en los dos últimos años, se volverá el motor. El sector exterior seguirá empujando. El Gobierno tendrá que imaginar cómo animar el interior de nuestra economía y reformar las Administraciones si quiere que 2014/2015 sean de verdad los años de la recuperación. Entonces los 6,2 millones de desempleados de la EPA del IT2013 serán el vértice de la curva del desempleo. En caso contrario, la EPA del primer trimestre del año 2014 superará esta cifra.

Por eso resultó tan frustrante el Consejo de Ministros del viernes pasado. Al final solo se dieron señales de realismo al cambiar el cuadro macroeconómico, pero no de reacción ante las pesimistas proyecciones del desempleo. Es hora de tomar medidas. En España y en Europa.

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE