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Otras opiniones

Para qué sirven las Navidades

Diciembre 28, 2009

Este año las Navidades son diferentes en muchos hogares españoles. La crisis ha hecho estragos y eso se nota en muchos semblantes tristes. El espíritu consumista de otros años ha descendido a los infiernos y hoy se impone, forzosamente, un tiempo sabio para la reflexión.
Benedicto XVI, en su mensaje de Navidad, ha apelado a la crisis económica como resultado de una crisis de valores mundial. El Papa tiene razón cuando proclama el respeto a los derechos humanos y a la libertad religiosa como raíces de todas las demás libertades y la paz como fundamento del bien común.
Cuando nos olvidamos  de los valores, el ser humano entra en crisis y a partir de ahí, como la planta sin el agua, vamos debilitándonos y secándonos, hasta morir de sed. El hombre actual tiene sed, está sediento de amor, de paz y de solidaridad. La crisis económica y los desastres que vivimos no son más que los gritos de socorro de un mundo que pide un cambio definitivo.
 

La sociedad del miedo

Vivimos en la sociedad del miedo y del vacío. Conozco a muchos que deciden quedarse con lo malo conocido antes que en lo bueno por conocer, por miedo a ser felices y tener que ser responsables de la felicidad ajena. Es mejor morirse de aburrimiento y hastío y sentir en la epidermis que vivir con la dificultad de la evolución constante sintiendo en lo más profundo del alma.
Vivimos en un mundo anestesiado de emociones, egoísta por definición y sólo, más sólo que nunca… Porque en un mundo donde la tecnología ha alcanzado el más inimaginable desarrollo, donde es posible conocer a personas con las que jamás coincidiremos, nunca el hombre ha estado tan sólo.
 

Mario Conde: de inteligente a sabio

Mario Conde es uno de mis referentes actuales. Lo es desde que ha salido de la cárcel. Ha pasado de ser inteligente a ser sabio. Muchos como él pensaban que el éxito en la vida se medía por los títulos colgados en la pared, los ceros en la cuenta corriente y haber alcanzado la gloria a través del reconocimiento ajeno.
Todo es mentira y son muchos los pobres desgraciados que necesitan parapetarse en ello y así disfrazar un vacío helado, casi glacial. Luego en la oscuridad, los silencios gritan para hacerse escuchar y hasta los más enajenados han de sufrir momentos de lucidez mental que les recuerdan quienes son en realidad sin el traje ni la corbata.

Cuento de Navidad

Como el cuento de DickensCuento de Navidad” muchos son el reflejo de las propias injusticias de una sociedad cruel que influye en los ciudadanos.  A Ebezner Scrooge, su protagonista, le ha influido tanto su pasado, que la única salida para vencer su futuro será enfrentarse a las consecuencias de sus actos tomando las riendas de una vida que ha dejado pasar.
¡Cuántos señores Scrooge conozco yo¡… Y cuántos están malgastando su vida en pos de la pose artificial y ese odio cordial que les une con otros idiotas de su mismo circo social. De cuantas fiestas navideñas de postureo endeble les podría hablar yo, con aparentes matrimonios felices que se dejan ver y saludar por querindongas y querindongos que con ellos coinciden… Hombres y mujeres que hacen doblete con sus vidas por miedo a tener una sola, genuina y auténtica.
Hijos extramatrimoniales que escriben Christmas a padres que les mantienen en un secreto a voces por miedo a que se les indigeste el canapé a las Churris, Cuquis, y Chuchis… (que se lo digan a Josemi)…
 

Evolución y una nueva era

En la “Evolución de las Especies” Darwin sostenía que el hombre procedía del mono. Le faltaba la explicación del eslabón perdido que según mi teoría es el Hombre de ahora. Creo que no hemos llegado a ser aún el Hombre. Si los hay serán como los gnomos que dicen que existen pero yo no los he visto…
Si es verdad como proclama la New Age o D. Mario que entramos en un cambio donde sólo subsistirán los que estén preparados bienvenido sea… Ya va siendo hora y espero que sea en el 2010.
¡Feliz Año a todos!

Teresa Bueyes