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No me moverán

¿Para qué el 14N?

Octubre 22, 2012

Los sindicatos han convocado una segunda Huelga General. La pregunta que debería hacerse la ciudadanía es: ¿Para qué? La verdad es que resulta difícil contestarla. No es fácil encontrar respuestas coherentes. Una primera sería, ¿para cambiar la Ley de Reforma Laboral?
 
Si los sindicatos creen que con una Huelga General pueden cambiar la Ley de Reforma Laboral deberían hacerla en Bruselas. Esa Ley ha sido una de las monedas de cambio para mantenernos en el euro y conseguir que se abra la posibilidad del famoso rescate. Ha bastado el anuncio de que sería posible un rescate blando (disponer de una línea de crédito por si acaso), para que la prima de riesgo baje de los 400 puntos.
 
El gobierno, entre los sindicatos y la Unión Europea, no es que prefiera a esta última; es que no tiene más remedio que inclinarse hacia ella. Por muchas pancartas que haya entre Cibeles y la Plaza Mayor de Madrid no podría hacerles caso. Por eso, la eficacia de la Huelga para cambiar la Reforma Laboral es nula. Y decía Ortega que el trabajo inútil conduce a la melancolía. Después de ella, pronostico unos sindicatos melancólicos si su objetivo es cambiar la Reforma Laboral.   
 
Otras posibles respuestas
 
Como no creo que los sindicatos quieran lanzarse a la melancolía y tampoco son estúpidos, debe haber otros motivos: demostrar su músculo en la calle para negociar varios temas. Uno de ellos, evitar otra reducción de las subvenciones que reciben con cargo a los Presupuestos. Otro, moderar la caída de liberados en las Administraciones Públicas. Y un tercero, explicarle a los empresarios que aún pueden hacerles la vida difícil.
 
Es posible que en los dos primeros el Gobierno si pueda negociar, pero para ello no hace falta emplear toda la artillería. Si la huelga flojea, lo cual es posible, los sindicatos perderán fuerza negociadora. Si la huelga triunfa, tampoco es seguro que el Gobierno cambie su postura. Tanto el Gobierno, como la sociedad, están vacunados contra el virus   de las manifestaciones. Una ciudad como Madrid, que las sufre diarias, no se sorprenderá de la del 14N.
 
Por tanto: ¿Por qué hacerla? Es demasiado cara
Tampoco los empresarios se van a asustar más de lo que están. Además, los Comités de Empresa, que saben la dificultad real de las empresas, son más razonables que las cúpulas sindicales. En realidad, los que de verdad están en huelga son los Bancos que no dan créditos y eso si que preocupa a los empresarios.
 
Por último, el 14N puede utilizarse por los partidos homólogos a los sindicatos para deteriorar al Gobierno ante la opinión pública y el extranjero. Tampoco es necesario, la opinión pública ya ha decidido su valoración y aún quedan tres años de Legislatura. Demasiado tiempo. Si se trata de influir en la imagen exterior del Gobierno, no hace falta. Es más, para algunos inversores, la protesta de los sindicatos puede indicar que la actual política económica es la acertada.
 
En consecuencia, la pregunta sobre la razón de la Huelga General tiene difícil contestación. Parece más un ejercicio de gimnasia para mantener en tensión sus organizaciones que algo con objetivos externos. En ese caso, la verdad es que el 14N     resultará demasiado caro a los españoles para tener conseguir sólo objetivos internos de los propios sindicatos o sus aliados naturales.
 
J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE. Director el Executive MBA, Madrid