Menú Portada
¡Qué fuerte!

Palabras libres para el sangrado libre

Abril 29, 2016
sangrado cup

A veces tengo la sensación de que, en lugar de vivir en una sociedad que evolucione con más libertades basadas en los derechos y deberes del ciudadano, estamos viviendo una época en la que algunos se empeñan en controlarnos y mandarnos sobre lo que tenemos y no tenemos que hacer. Soy de las que piensan que no hay nada peor que obligar para hacer justo lo contario, de ahí que me provoque un rechazo total que unas señoras que usan la copa menstrual o esponjas marinas cuando tienen la regla, en vez de compresas o tampones, quieran obligarnos a usarla porque sí.

Los seres humanos somos libres a la hora de decidir qué hacer con nuestro cuerpo, legal o ilegalmente, pero cada uno hace con su cuerpo lo que quiere y, que estas mujeres hagan una campaña a favor del uso de la copa menstrual o la esponja marina porque a las demás nos creen equivocadas, me da risa. Apelan al desconocimiento del utensilio pero, sobre todo apelan a la economía y ecología del asunto menstrual. Parece ser, según ellas, que hacer activismo de la cultura femenina es usar eso porque, si no lo usamos, ¿no somos mujeres? Perdonen que me ría otra vez. Dicen que si no sentimos caer la sangre y su olor, la mujer no tiene relación con su propio cuerpo. Me vuelvo a reír, ahora a carcajadas.

Discursos baratos sobre nuestra intimidad

Dicen, entre otras cosas, que la copa menstrual ayuda a conocerse por dentro. Que si es más barato, que si es más sano y dan a entender que las que usamos otros métodos somos unas guarras por usar y tirar nuestros utensilios a la basura. Ahora ya con esto se me quita la risa y empiezo a cabrearme. He de informar a estas mujeres que nada ni nadie decide sobre mí ni sobre en qué ni cómo me gasto mi dinero, así que no hablemos de guarras ni de guarrerías porque, puestos a hablar, habría que ver que es más higiénico y menos asqueroso. No creo que el olor ni la sangre que despide la regla sea agradable ni limpio y somos muchas (por no decir todas menos ellas) las que estamos muy agradecidas a la industria por haber creado tampones que hacen que nuestras reglas sean limpias e higiénicas. Dicen que es un tema tabú. ¡Lo será para ellas! Estoy cansada de que generalicen e intenten obligar con discursos baratos a tener ciertas conductas sobre nuestra más estricta intimidad. Deduzco que, si sangran libremente, también dejarán crecer todos los pelos de su cuerpo en libertad. Pues yo me depilo porque el vello me molesta y me resulta antiestético y, fundamentalmente, porque me da la gana. Por el mismo motivo por el que uso tampones, porque me da la gana,  y no lo que estas activistas me quieran imponer. ¡Lo que faltaba!, que un grupo de mujeres nos diga qué tengo que meterme o no por mis partes más íntimas. Lo peor de todo es que en Manresa, miembros de la CUP presentaron al ayuntamiento una moción para informar a las jóvenes del municipio sobre el uso de esta copa menstrual. Alucinante el uso político de este partido. Increíble la manera de querer manejar al ciudadano, ¡hasta en las menstruaciones de las mujeres se quieren meter!

Por cierto, una bloguera, ante la polémica surgida, la probó y luego contó en su blog su mala experiencia. La lincharon y recibió hasta amenazas por decir lo sucia, incómoda y asquerosa que le resultaba la copa menstrual así que, estoy preparada para cualquier cosa por estas letras, tan libres como su sangrado.

Rosana Güiza

rosana@rosanaguiza.com