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¡Qué fuerte!

Padres buscan hijos. Hijos buscan padres.

Marzo 24, 2011

Se ha comprobado el robo de un bebé en el año 1990. Al menos así lo podrían demostrar las pruebas de ADN que han confirmado la denuncia de unos padres. Francisca y José, de Salvatierra de los Barros, dieron a luz a una niña sana pero, al cuarto día, se la llevaron para hacerle unas pruebas y jamás volvieron a verla. Les dijeron que había muerto de una cardiopatía congénita y que era mejor que no vieran el cuerpo porque les quedaría un recuerdo muy desagradable.

Desolados, lo aceptaron y la enterraron sin verla. La familia siempre dudó y no fue hasta que empezaron a salir más casos parecidos sobre bebés robados cuando decidieron actuar. Ahora han analizado los restos de Almudena, su hija, y no es Almudena. Este es el primer caso que confirma, científicamente, que los niños robados existen. A partir de aquí comenzará una investigación y serán más los padres que remuevan el pasado para encontrar respuesta a tantas preguntas olvidadas.

Historias maquiavélicas

Desde que esta maquiavélica historia vio la luz son muchas las dudas y el misterio que envuelve la malvada trama. Médicos, enfermeras, religiosas y a saber cuantos más están implicados en el robo de estos inocentes recién nacidos. Diabólicos personajes que, sin derecho, han truncado vidas por unos míseros billetes. En sus conciencias habrá quedado para toda la vida y el tiempo los habrá puesto en su sitio, seguro que lo han pagado de alguna manera, pero eso no es suficiente para estas familias que buscan desesperadamente a sus pequeños que un día les fueron arrebatados.

 Es especialmente sorprendente el caso de religiosos implicados, más que nada por su condición en la que se les presupone la bondad, generosidad y otros calificativos incompatibles con la maldad, pero está claro que la crueldad del ser humano puede llegar a límites insospechados, independientemente de la ropa que nos pongamos, ya sea un hábito o una bata blanca, o la fe que profesemos. La ética y moral están ausentes en personas vacías y carentes de sentimientos capaces de tal atrocidad. Las familias adoptantes, por supuesto, también fueron víctimas. A saber con qué inventos los engañaron, a saber de dónde les decían que provenían esos niños y, ante la desesperación de no poder tenerlos, aceptaban cualquier zafia explicación, sin más. Tampoco son culpables ellos. Sólo los intermediarios, esas personas anónimas y malvadas que traficaron con bebés como si de venta de patatas se tratase.

Se escapa a la razón que haya habido una trama a nivel nacional que se dedicara al tráfico de bebés, pero cada vez son más los testimonios llegados desde cualquier rincón que hacen que estas increíbles historias se estén convirtiendo en una dura y cruel realidad. Un testimonio da pie a otro y así, sucesivamente, van saliendo poco a poco más casos. Si alguien tenía alguna duda, los datos y la ciencia hará que desaparezca. Hay hijos que descubren, al ver sus partidas de nacimiento, que el nombre de la madre es diferente al de la supuesta. Hay padres que en su día creyeron haber perdido un hijo, no pudieron verlo muerto ni enterrarlo y han malvivido con esa incertidumbre y desesperación. Aquellos por un lado y estos por otro, unidos por la sangre pero haciendo vidas diferentes y separadas, ajenos al destino.

Durante la dictadura y la democracia se han sucedido estos trágicos casos. ¿Qué más da la época? Las personas somos personas independientemente del régimen político que exista. Y malos ha habido y habrá siempre. Es difícil asimilar y vivir con la muerte de un hijo toda la vida pero debe ser igual de difícil, o peor, saber que está vivo, que te lo robaron, que te lo arrancaron de los brazos y que no puedes hacer nada por recuperarlo porque no sabes quién es ni nada que te lleve a el. Impiedades de la vida.


Rosana Güiza

rosanagüiza@extraconfidencial.com