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Mensaje en una botella

Pablo Infante, el Mirandés y los pintamonas

Enero 26, 2012

Hacen falta más personas como Pablo Infante para levantar España. Infante, director de oficina bancaria de día y futbolista de noche, ha dejado con el trasero al aire a muchos pintamonas que van presumiendo de su valía por estos lares. ¿Quién puede presumir de su valía ante el ejemplo del héroe del Mirandés? ¿Acaso hay muchos que puedan compararse? Hagamos autocrítica. Miremos nuestro ombligo y pensemos si estamos en condiciones de presumir de algo. Lo que han hecho los del Mirandés es algo que no debemos desdeñar en estos tiempos de zozobra.

Cuando aparezca publicado este artículo, a primera hora del viernes, Pablo Infante estará en la oficina bancaria de Quincoces de Yuso. Esta localidad burgalesa apenas supera los 200 habitantes, según los últimos datos oficiales publicados. Ahí andará el hombre trabajando para ganarse la vida mientras sueña con la semifinal de la Copa del Rey, a la que ha llegado su equipo por primera vez en la historia. El Mirandés milita en el Grupo II de Segunda B. Los últimos equipos a los que ha eliminado para llegar a semifinales son Villarreal, Racing y Espanyol. Los tres  juegan en la Primera División del fútbol español, la Liga de las Estrellas.

Pablo Infante, diplomado en Empresariales, trabaja en un banco porque el sueldo que cobra en Segunda B no le alcanza para vivir. Pero, en cambio, cada vez que se viste de rojillo alcanza su sueño con las yemas de los dedos. Cuando salta al césped con la camiseta roja y el pantalón negro del Club Deportivo Mirandés, la vida cobra un sentido especial para este burgalés de 31 años que nos ha dado una lección de esfuerzo y sacrificio.

Conquistar los sueños

Tal vez Pablo Infante pueda enseñar algo a esa legión de personajes públicos que desfila diariamente por los medios de comunicación. Algunos de ellos se ejercitan en el fútbol, aunque no en las mismas condiciones que este delantero del Mirandés. Algunos de ellos llevan colgada desde hace tiempo la etiqueta que ahora cuelga de Pablo Infante: futbolista de moda. La diferencia radica en que ellos no tienen que madrugar para ir al banco ni acostarse tarde después de entrenar por la noche.

No dudo del esfuerzo y del sacrificio que ellos pusieron para llegar adonde han llegado. Pero convendría que quienes los admiran y sueñan con parecerse a ellos, tuvieran en cuenta también el ejemplo de Pablo Infante. Todos no podemos ser como Casillas, Iniesta, Puyol o Xabi Alonso. Pero podemos ser como Pablo Infante, que un día pudo ser como ellos pero siguió otro camino. Su camino no es mejor ni peor: es distinto. En cambio, su valía no es distinta: es idéntica.

Luchar por aquéllo en lo que uno cree. Levantarse después de la caída, cueste lo que cueste y duela cuanto duela. No darse por vencido. Nunca renunciar a conquistar los sueños. Sólo así se escribe el propio Destino.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero