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No me moverán

Otra vez Alemania

Noviembre 11, 2013

Alemania vuelve a tener un superávit comercial excesivo. Ya pasó durante muchos momentos en el siglo XX. Tanto que dio lugar a dos guerras mundiales. La historia es simple. Los alemanes producen mucho y de calidad. Sus productos industriales tienen una gran aceptación. Tanto que aún después de ser derrotados dos veces, pueden vender fuera de sus fronteras con moneda fuerte. Primero fue el Marco, ahora el Euro. Vender con moneda fuerte indica que exportan valor añadido. Aunque los precios de los productos sean caros en dólares, dado que su divisa está alta, son competitivos.

Durante el siglo XX Alemania arrasaba en los mercados europeos. Tanto que éstos adoptaban medidas proteccionistas, elevando los aranceles, para evitar la ruina de sus industrias. Ante esa reacción Alemania inició dos guerras, con el fin de asegurarse esos mercados. Guerras que llegaron a ser mundiales. Para evitar que sucediese una tercera vez, Adenauer, Schumann y De Gasperi, un alemán, un francés y un italiano, iniciaron la Comunidad Económica Europea (CEE), antecedente de la Unión Europea. A cambio de que Alemania pudiera disfrutar del mercado europeo – cercenado por la presencia de la Unión Soviética en la mitad del territorio del viejo continente – se comprometía a ayudar económicamente el desarrollo del resto de países, especialmente los del sur.

¿Rompió Alemania el consenso básico que fundó la UE?: el equilibrio en el comercio y las ayudas

Así funcionó la UE desde su fundación en 1957 en el Tratado de Roma cuando empezó su andadura la CEE. Es un mensaje que no debería olvidar la Canciller Merkel, ahora al frente de su coalición gobernante (CDU/CSU-SPD). Alemania debe dejar de ser tener tanto superávit comercial para que el resto de los países comunitarios puedan respirar. Porque en su deseo de superar la crisis económica Alemania ha bajado sus sueldos y ha ahorrado, reduciendo su consumo interno. Eso, unido a la calidad de sus producciones ha hecho que sea la gran potencia exportadora de la UE. La consecuencia es un desequilibrio a su favor que ahoga al resto de los europeos.

En resumen, para mantener el equilibrio europeo, tan malo es tener déficit comercial negativo en exceso (se considera que no deben superar el 4% del PIB), como superávits excesivos (por encima del 4% como Alemania que lo tiene del 6%).

Entonces ¿Es malo exportar? No, es buenísimo. Lo que es malo es exportar al resto de Europa y no importar nada de ella. Porque entonces los demás países de la UE entran en depresión. Así que lo que va a pedir la UE a Alemania, tarde o temprano, es que compre más al resto; que consuma, que ahorré menos. Si no lo hacen sus ciudadanos, lo debe hacer el Estado alemán invirtiendo en infraestructuras, aumentando sus programas sociales y favoreciendo fiscalmente la inversión en otras zonas de la UE.

La UE se basa en la solidaridad intraeuropea

Esto es así porque la UE se basa en la solidaridad intraeuropea. Lo que no quiere decir que los alemanes transfieran dinero al resto de los países, sino que les compren sus productos. Claro está que para ello los demás países ha debido ajustarse el cinturón, bajar sus salarios y mejorar su competitividad; como parece que lo ha hecho, la empresa española. Ahora Alemania, después de imponer con razón la austeridad a países que habían dilapidado el capital de los buenos tiempos, debe iniciar una política de compra e inversión.

La lección del pasado es clara: cualquier otro tipo de comportamiento a la larga ha sido más caro. No hay más que mirar a la historia.

J. R. Pin Arboledas, Profesor del IESE, Director del Executive MBA, Madrid