Menú Portada
Los puntos cardinales

Orejas digitales en la intimidad de Nicolas Sarkozy

Marzo 12, 2014

No es la primera vez que ensalzamos aquí la magnitud de nuestra vecina Francia como potencia, con una historia que cambió el mundo contemporáneo y con unas instituciones muy sólidas y, por qué no decirlo, en ocasiones muy envidiables. En la cima de ellas se sitúa la Presidencia de la República, cuyo timón controla con un rumbo no muy definido, por cierto, François Hollande, más popular por sus compañeras de amor que por su gestión. Todavía quedan tres años para la convocatoria de nuevas elecciones, pero en la derecha son muy conscientes de esas debilidades. Por ello, la maquinaria del neo gaullismo se ha levantado a otear el horizonte aún lejano. En este tiempo seguro que podremos ser testigos de maniobras fratricidas en el seno de la Unión para un Movimiento Popular, la UMP de Nicolas Sarkozy, que ya ha enviado las señales oportunas de su deseo de “rentrée” a la primera fila.

El ciudadano Sarkozy

Hace dos años que el ex presidente salió del Elíseo y, por mor de los valores de la Constitución republicana, pasó a convertirse en el ciudadano Sarkozy, lo que supone que tendrá que hacer frente a las cuitas pendientes con la Justicia. Este es el anhelo de todo republicano que se precie, la envidia de basar las esencias de la democracia en la igualdad. Pero han empezado a salir a la luz conversaciones privadas de Nicolás Sarkozy de muy diferente contenido. En unas, el ex jefe del Estado galo habla con Carla Bruni de asuntos de aparente intranscendencia. Las grabaciones son obra de Patrick Buisson, un ex consejero del entonces presidente que ha registrado horas y horas del anterior inquilino del Palacio del Elíseo. La pareja Sarkozy-Bruni ha solicitado formalmente a la justicia que se prohíba la difusión total o parcial de esas charlas. Aparentemente, Buisson tiene un filón en sus manos, una bomba que ha intentado desactivar al denunciar el robo de ese material sensible, en un ardid para eludir sus posibles responsabilidades.

Jugosas intimidades

Pero eso no es lo peor; lo que realmente puede poner en peligro el futuro de Sarkozy son los pinchazos de su teléfono y del de su abogado, Thierry Herzog. En esas jugosas intimidades está el ovillo del que tirar para llevar a cabo investigaciones sobre algunas de las fuentes de financiación de las que la UMP dispuso durante la campaña de las Presidenciales de 2007, dinero que, según diversas acusaciones, pudo proceder de la generosidad de altruista de Muammar El Gadafi. Además, siguen sin conocerse los detalles de otros escándalos como la indemnización multimillonaria al empresario Tapie o la amistad de Sarkozy con la anciana dueña del emporio L´Oréal. Como vemos, despojado de las prerrogativas que conlleva ocupar el cargo de todopoderoso presidente del hexágono, quien aspira a la resurrección política debe pasar previamente por delante de los jueces. Alguno formaba parte de su círculo de cómplices, hasta el punto de darle a conocer los sumarios secretos abiertos en su contra. Gilbert Azibert, que así se llama el togado, fue recompensado con un ascenso en su carrera. Sin embargo, según informa la prensa del país, a punto estuvo de acabar con su vida, incapaz de soportar la presión una vez que la trama de favores saltó a las primeras páginas.

Realmente es una historia de poder, influencia y falta de escrúpulos como los guiones de algunas grandes series televisivas norteamericanas de los últimos años donde se mezclan esos tres ingredientes en proporciones muy bien calculadas. Se pueden sacar unas cuantas conclusiones de todo esto. En primer lugar, que la podredumbre del sistema no es privativa de nuestro país, lo cual tampoco es un consuelo. Que Marine Le Pen debe reír por lo bajo, porque la descomposición puede reportarle el voto de muchos desencantados de la derecha oficial. Y en tercer lugar, que en Francia la ley abarca a todos, por muchos resortes que pueda tocar el presunto corrupto para eludirla. En el capítulo de las peculiaridades les recodaré que los franceses se han enterado de todo esto con detalle por unos medios de comunicación que no están dispuestos a caer, como cayó la Bastilla.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.